Ben Witherington, “Apostasía Cristiana y Hebreos 6”

Una de las más controversiales cuestiones en el estudio teológico del Nuevo Testamento es si existen o no textos del mismo que hablen de Cristianos Genuinos capaces de cometer apostasía. Hay numerosos textos que uno podría examinar sobre esta cuestión (Por ejemplo, 1 Juan 5; La discusión de las Epístolas Pastorales sobre quienes desistieron y naufragaron de su Fe Cristiana; la discusión de Apocalipsis 2-3 sobre Cristianos desertando bajo presión y persecución) pero el “locus classicus” (pasaje más usado y clásico) de la discusión de estos debates es Hebreos 6. Lo siguiente es un extracto de uno de los capítulos de mi próxima teología del Nuevo Testamento y volúmenes éticos titulado “La Imagen Indeleble” (The Indelible Image).

———————                                                                                              

La Posibilidad de la Apostasía.

Una de las cuestiones que muchos comentaristas malinterpretan, por no identificar ciertos signos retóricos, es que nuestro autor está siendo algo irónico al final de Hebreos 5 y al principio de Hebreos 6, y también está desarrollando un argumento preventivo. Con esto me refiero a que nosotros no deberíamos leer el texto como si fuese una descripción literal de la condición espiritual actual de la audiencia. Si fuera realmente cierto que la mayor parte de la audiencia era necia, perezosa o rezagada (tardos para oír, Hebreos 5:11 RV60) entonces nuestro autor no tendría razones para dar la “carne” (alimento sólido, Hebreos 5:12) en Hebreos 7-10. Eso hubiese sido excesivamente inepto de su parte.

Y si fuera realmente cierto que varios miembros de su audiencia ya cometieron apostasía, entonces él mismo demostraría, que ya es muy tarde para su exhortación sobre la apostasía. No, nuestro autor simplemente está tratando de avergonzar una audiencia que está en necesidad de ir más allá de lo elemental y abrazar la fe madura sustancial, antes que considerar desertar de la fe por la persecución. Él está tratando de evitar que cualquiera de ellos cometa apostasía. La mayoría puede decir que la audiencia puede ser concebida como una que se está dirigiendo al borde del desastre, está cansada y está considerando otras opciones antes que seguir y crecer en la Fe Cristiana. La estrategia de nuestro autor será revelar una senda espiritual más atractiva para seguir, la cual será intelectualmente estimulante y los ayudará a la madurez, mientras desarrolla el curso de acción, él pinta un cuadro negro sobre la posibilidad de la apostasía, que es peor que simplemente volver a una forma más temprana o simple de religión.

Si hiciéramos la pregunta de porqué el tema de la apostasía es tocado, cuando es asumido que la audiencia es (al menos en gran mayoría) de cristianos salvos, la respuesta es que nuestro autor ya tiene un punto de vista sobre la salvación, y ciertamente, hemos visto que su énfasis es en la salvación final (glorificación), no en la conversión, aunque ésta es mencionada en lo que sigue de Hebreos 6. Tal parece que aquí es bueno mencionar cuán importante es la santificación, tanto la obra interna del Señor como la respuesta humana ante ésta, forman parte de la salvación final en el punto de vista soteriológico de nuestro autor. Hebreos 12:14 lo dice suscitamente: sin santificación interna, nadie verá al Señor. F.F. Bruce estuvo en lo correcto diciendo hace tiempo que la santificación, la cual envuelve tanto la acción divina como la humana, no es opcional en la Vida Cristiana sino que envuelve su misma esencia, sin la cual, la salvación final no se obtendría[1]. Resulta que la santificación y la perseverancia hasta el fin, no es solamente un trabajo hecho por la autoridad divina, o por trabajos internos del Espíritu Santo, como si el creyente estuviera colocado en un ascensor divino hacia el cielo de donde jamás podría salir. Así mismo, el tema de la apostasía es tocado aquí, no solamente como una posibilidad hipotética, sino como un peligro real para los cristianos de la audiencia.

Hemos llegado hasta donde, posiblemente, sea la parte más controversial de todo el discurso, especialmente cuando se trata del debate medieval sobre el pecado post-bautismal y si uno podría ser restaurado después de abandonar la Fe Cristiana. Por supuesto, este texto es sobre apostasía, un muy específico y grave pecado, no es sobre pecados en general que se podrían cometer después del bautismo. Uno de los detalles fundamentales para analizar ésta sección es cayendo en la cuenta de que, sin lugar a duda, nuestro autor trata de infundir el temor del Señor a su audiencia a través de un poco de retórica para prevenir defecciones y puede que uno no esté seguro hasta qué punto determinarlo, ya que se podría argumentar que esto es simplemente una hipérbole dramática. Siendo más específico, la audiencia que el autor ve está formada por cristianos que lo son desde hace tiempo y que necesitan avanzar hacia un nivel más maduro de enseñanza y vivencia cristiana.

En vez de avanzar, ellos se volvieron inactivos o perezosos en su progreso hacia la madurez plena[2], y esto demuestra que parte de la retórica en esta sección sirve como estímulo intencional para que ellos puedan perseverar y luchar para alcanzar la meta, y nuestro autor les menciona que él mismo espera más de ellos que la apostasía. Nosotros debemos ver gran parte de esta sección como una especie de desafío honorable, con la intención de forzar a la audiencia a que despierte y se prepare para aferrarse a conceptos más difíciles del sacerdocio de Jesús, pero también es un llamado para despertar en lo moral, recordando que quienes no son diligentes avanzando en la vida cristiana, retroceden o caen en una peor condición. La Vida Cristiana no es estática, especialmente porque es basada en la fe, la cual se incrementa o disminuye. La estrategia retórica de nuestro autor es algo como “puja y estira”, ya que encontramos confrontación seguida de ánimo en Hebreos 5:11-14 y Hebreos 6:1-3; en 6:4-8 y 6:9-12 (véase también Hebreos 10:26-31 y 10:32-39).

En Hebreos 5:11, al comienzo de la exhortación, nuestro autor acusa a la audiencia de ser perezosos y sordos para oír, o también podríamos decir, que son tardos para oír. Nota el carácter auditivo que denota la enseñanza de ésta sección. Es muy parecido a cuando Jesús repetidamente exhortaba a la audiencia: “el que tenga oídos para oir, que oiga”. Nuestro autor, sin embargo, les guillotinará con enseñanzas avanzadas acerca de Cristo “El Sumo Sacerdote Celestial”, empezando desde la última parte de Hebreos 6. Pero aquí empieza a recordarles que la Palabra tiene mucho que decir a la audiencia, pero eso no significa que sea fácil de explicar o de entender, especialmente si uno es sordo espiritual, o tiene obstáculos para escuchar claramente y dificultades para asimilar las implicaciones de lo que se escucha. A lo largo de la carta, hemos escuchado que nuestra audiencia tenía tales deficiencias auditivas (Véase Hebreos 2:1; 3:7-8, 15; 4:2-7). Por supuesto, la claridad de la Palabra es una cosa y la agudeza auditiva del que la escucha es otra. La palabra “nothros” es encontrada únicamente en Hebreos 6:12 en todo el Nuevo Testamento, y es notorio lo que sigue después de ser mencionada tal palabra. Nuestro autor debe estar pensando en el sorprendente pasaje de Isaías 50:4-5, el cual dice literalmente “Jehová el Señor me abrió el oído” o como diríamos nosotros, que nos limpió quitando la cera de nuestro oído. Cuando éste termino (nothros) no es usado como atributo físico, se refiere a ser tonto, tímido, negligente (Véase Polibio, Hist. 3:63:7; 4:8:5; 4:60:2). Epícteto, por ejemplo, reprende a los perezosos quienes se rehúsan a la auto-disciplina usando el razonamiento (Disc. 1:7:30). Ser perezoso en este caso es ser tardo para oír, no connota la idea de dureza de corazón, aunque el autor teme que ellos puedan estar yendo por esa dirección, tal vez por la presión externa (persecución).

El versículo 12 hace un interesante énfasis de que actualmente la audiencia debería enseñar antes que estar en necesidad de ser enseñados. Séneca se queja de una manera similar “¿Cuándo aprenderás? Ahora ya deberías ser maestro” (Epist. 33:8-9). Esto sugiere que estamos lidiando con una congregación de personas que han estado siendo cristianas por un período considerable de tiempo, y que esa es la causa de la exasperación del autor con tal audiencia. Es tiempo de que ellos maduren y avancen. En este verso vemos el uso del término “stoicheia” e incluso tenemos la frase “stoicheia tes arches” que ha causado mucho debate. La palabra “stoicheia” por sí misma significa “rudimentos”; o partes y puede hacer referencia a la parte de una palabra (una letra, sílaba, por tanto al alfabeto) o a parte del universo (por ejemplo, un elemento o un componente original). Ésta segunda posibilidad tiene como significado en Sabiduría 7:17, 19:18. Hay mucho debate sobre qué significa “stoicheia tou kosmou” en Gálatas 4:3-9 y Colosenses 2:8-20 pero probablemente significa enseñanza elemental.[3] Éste último significado es coherente especialmente con Colonsenses 2:8. En cualquier caso “stoicheia” junto a “arches” de seguro significa “principios” o “rudimentos elementales de la enseñanza” lo que ellos ya han oído al principio de su Peregrinaje Cristiano.

Hay textos paralelos donde es suficientemente claro que se refieren a enseñanzas elementales/fundamentales o principios y no espíritus o seres elementales (Xenephon, Mem. 2:1:1; Quintilian Inst. Or: 1:1:1). En este contexto, los “principios elementales” son las instrucciones iniciales en el arte de la persuasión, presumiblemente algunos de los elementos del “progumnasmata = programa”. Que nuestro autor está tratando de avergonzar a la audiencia para que aprendan más es suficientemente claro por el hecho de que “la leche es para infantes” siendo su audiencia adulta, o poniéndolo de otra manera, la educación elemental es para aquellos entre 7 y 14 años. Pero tampoco insinuó que los adultos estuvieran actuando como niños de esa edad.

Uno tal vez desearía preguntar por el versículo 13. ¿Qué significa “la palabra de justicia”, o la enseñanza de la justicia? Uno podría presumir que todo tiene que ver con la enseñanza sobre la apostasía, de la cual el autor repartirá una buena dosis enseguida. No obstante, en greco-romano, instruir en justicia significaba ser entrenado para discernir lo bueno de lo malo (Xenephon, Cyripaedia (1:630-31). El versículo 14 identifica la Madurez Cristiana con la capacidad de distinguir lo moralmente bueno de lo moralmente malo, lo que significaría ser capaz de continuar el camino de justicia y evitar la apostasía.

En el versículo 6:1 tenemos un interesante verbo “pherometha” el cual puede ser traducido como “moverse hacia adelante” pero también puede significa “ser llevado a lo largo del trayecto”. Ambas cosas son justamente parte del proceso de madurez en Cristo: avanzar hacia la meta moral y la excelencia intelectual. Nuestro autor no quiere que su audiencia olvide lo que aprendió en sus primeros años como cristianos, por ejemplo, arrepentirse cuando es necesario; estas cosas son fundamentales. Lo que el autor quiere de ellos es que se muevan hacia adelante a temas más avanzados, edificando sobre las enseñanzas fundamentales o elementales. Tenemos aquí el término “teleiotes” el cual puede ser traducido como “madurez”, pero a diferencia de la palabra española, ésta tiene la connotación de alcanzar la meta o el cumplimiento de algo que se ha esforzado por alcanzar, la razón por la cual a veces es traducido como perfección/culminación. En este caso, el autor tiene en mente una meta o estado escatológico (glorificación o salvación final). Del “Cristiano Maduro” no solamente se espera que pueda ingerir el alimento sólido, sino que también siga a Cristo en el camino de la perfección final, cualquiera fuere el costo[4]. Podemos comparar Hebreos 3:14 y Hebreos 6:11. 

Hay un debate sobre cómo debemos interpretar la frase “los rudimentos de la doctrina de Cristo” (ver. 1). Esto podría referirse a lo que nuestro autor estaba hablando en Hebreos 1:1-4 pero eso no parece encajar con el contexto. También podría referirse a la enseñanza moral básica de Cristo, lo cual, de acuerdo a la reseña de Marcos 1:15, fue sobre arrepentimiento y fe en el evangelio o buenas nuevas. Eso concuerda muy bien con el contenido del resto del verso 1. Nuestro autor ha demostrado hasta ahora en su discurso, un conocimiento de la vida del Jesús histórico (Hebreos 5:7-8), y presumiblemente esto podría incluir algo de conocimiento sobre Sus enseñanzas. Pero esto de material para “principiantes”, ¿no podría verse como sinónimo de “primeros rudimentos de las palabras de Dios” de Hebreos 5:12?

Todos los términos que tienen como adherente “didaches” al parecer son vistos como el contenido de ésta enseñanza. Nuestro autor debe enfatizar que ser cristiano en ese entonces no solamente implicaba acciones, sino que también implicaba creer en ciertas cosas. Hubo catecismos antiguos que hablaban de estos temas, y que sabemos que en ese entonces había una especie de periodo de prueba para los catequistas. Como hemos demostrado, aparentemente no hay nada particularmente Cristiano en estos temas. Cualquier buen Fariseo podría hacer esta lista, pero no vale para el Cristianismo, sin embargo, aunque muchas de estas enseñanzas tocan los mismos temas que los Fariseos, no presentaban el mismo punto de vista que ellos. Fe en Dios significaba Fe en Dios a través de Cristo, para el Cristiano. Resurrección no significaba simplemente el final de la historia, sino que ya ha ocurrido en Cristo. La Imposición de manos en el antiguo Judaísmo ha sido usada comúnmente como bendición, y más tarde en la ordenación de los Rabís, en el Cristianismo estaba relacionado con recibir al Espíritu y/o ser ordenado en un ministerio.

La mayoría de los comentaristas han asumido que la lista de Hebreos 6:1-2 toca temáticas de las enseñanzas Cristianas elementales/básicas, y que puede haber un poco de duda de que esto sea correcto ya que nuestro autor aclara que su audiencia había escuchado estas enseñanzas antes y que su audiencia necesita dirigirse a enseñanzas más avanzadas. No obstante, algo se tiene que decir sobre el carácter general de ésta lista de pares opuestos, y es que bien podrían haber sido lo esencial de las mismas enseñanzas de Jesús:

Arrepentimiento de obras muertas pasadas — fe en Dios

Intrucciones sobre bautismos — imposición de manos

Resurrección de los muertos — juicio eterno.

Aquí no hay nada que Jesús no pudiese haber comentado, especialmente si tomamos en cuenta el bautismo plural como referencia a los rituales de ablución, o al parecer, al bautismo de Juan como un contraste a la aplicación de Jesús con sus propios discípulos. Es coherente la observación de que todos estos tópicos pudieron haberse tocado en una enseñanza en las sinagogas, y algunos dentro de la audiencia pudieron haber escuchado estas cosas en ese contexto primero, e incluso haber tendido a una inclinación retrógada por haberse enfocado a tales cosas ya que buscaron retroceder para ponerse bajo la sombrilla del Judaísmo. Hay un procedimiento en esta lista que empieza desde el arrepentimiento al principio de la Vida Cristiana hasta el juicio final y luego, la resurrección de entre los muertos.[5]

Todo esto es una razón más para sugerir que Jesús comentó y enseñó acerca de estos tópicos. Por supuesto, Jesús confirmó que la imposición de manos es una práctica que pudo haber tenido que ver con la bendición, sanación o incluso para apartar a alguien para el servicio o alguna tarea (ministerio), y ciertamente habló del juicio venidero tanto como la resurrección de entre los muertos. Lo que podríamos tener aquí es una enseñanza elemental de Jesús de primera mano, que fue tomada como enseñanza elemental en la iglesia y fue llamada “Los rudimentos de la doctrina/enseñanza de Cristo”. Mientras que eruditos, frecuentemente, han intentado decifrar la referencia acerca de las instrucciones sobre bautismo (plural) en el versículo 2, esta interrogante es resuelta si la sugerencia que acabamos de hacer es aceptada, especialmente si el autor de este documento es un tal Apolos, quien fue intruido sobre la diferencia entre el Bautismo de Cristo y el Bautismo de Juan (Véase Hechos 18:24-26), una lección que él aplicaría en su propia enseñanza posteriormente, repasando su propia “educación elemental”. Podría objetarse en este punto que otra forma de la palabra “baptismon” podría haber sido usada si el bautismo cristiano estaba en perspectiva (por ejemplo: baptisma), pero esto sería una omisión, no solamente al plural presente sino también que la audiencia cristiana judía (a quienes iba dirigida la “carta”) sabrían de los diferentes rituales de ablución o purificación (comparemos el uso de la palabra en Hebreos 9:10 y Marcos 7:4). Podríamos contrastar lo que encontramos en Hebreos 10:22 donde es suficientemente claro que el ritual de agua no limpia la consciencia, sino lo que limpia es la aplicación interna de la gracia del Espíritu, que es el resultado de la sangre derramada de Cristo. Sea que veamos la enseñanza elemental como algo esencialmente judío o esencialmente cristiano (o ambos) hay algo en lo que nuestro autor quiere que su audiencia avance y crezca hacia la madurez. Para que tengan sentido los versos de Hebreos 6:4-8, debemos darnos cuenta desde el principio que si nuestro autor creyera que cualquiera de su audiencia ya había cometido una apostasía irremediable, no tendría sentido la advertencia, al menos para esa audiencia, y el verso 9 deja claro que él no está respondiendo a casos existentes de apostasía en la audiencia, sino simplemente está advirtiendo sobre ella. Sin embargo, uno debe tomar de manera absolutamente seria la palabra que está al principio del verso 4 como un centinela: “adunaton” que significa “imposible”, o “completamente incapaz”, sin poder para alcanzar el fin que está en perspectiva. HermasSim. 9.26.6, tal vez dependa de este uso, ya que parece que toma la palabra como “imposible” y no solamente “incapaz”. Compara, por ejemplo, otros lugares donde el autor usa esta palabra griega, y te darás cuenta inmediatamente que con “imposible”, nuestro autor no solamente quiere decir “improbable”.

Hebreos 6:18 = “en las cuales es imposible que Dios mienta”

Hebreos 9:9 = “no pueden hacer perfecto, en cuanto a la consciencia”

Hebreos 10:4 = “no puede quitar los pecados”

Hebreos 10:11 = “que nunca pueden quitar pecados”[6]

Hebreos 11:6 = “pero sin fe es imposible agradar a Dios”

Por supuesto, hubo un debate entre comentaristas sobre en qué recae tal imposibilidad. ¿El autor quiere decir que el apóstata se vuelve psicológicamente incapaz de arrepentirse? ¿O es el caso de que, cuando una persona rechazó la salvífica muerte de Cristo ha despreciado la única base en la cual el arrepentimiento puede ser realizado? El problema con este punto de vista es que el versículo no dice que es imposible arrepentirse, sino que es imposible restaurar a una persona que ha cometido apostasía. Esto lleva a considerar dos posibilidades: si es que se refiere a restaurarse por esfuerzos humanos o esfuerzos divinos. Koester sugiere lo último; no dice que Dios no tenga poder para restaurar, sino que Dios se rehusaría a hacerlo si alguien “(crucifica) de nuevo para sí mismo al Hijo de Dios y (lo expone) a vituperio.”[7] (Hebreos 6:6 parafraseado). Esto podría ser correcto, pero debemos tener en cuenta que nuestro autor está usando recursos retóricos dramáticos con el propósito de “despertar” a su audiencia. El punto del autor no es comentar que algo es imposible para Dios, y algunos comentaristas nos han recordado cuando Jesús dijo que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios (Marcos 10:27).

La descripción de una persona que es imposible de restaurar, es alguien que: 1) fue una vez (“hápax”)[8] iluminada; 2) gustó del don celestial; 3) fue hecho partícipe del Espíritu Santo; y 4) gustó de la Palabra de Dios y los poderes del siglo venidero. Una descripción tan precisa de un cristiano sería difícil de encontrar en el Nuevo Testamento. En primer lugar, el término “iluminados” es usado regularmente en el Nuevo Testamento para aquellos que salieron “de las tinieblas a la luz” y esta es una característica fundamental de la conversión, en este caso, en la imaginación e intelecto (Juan 1:9; 2 Corintios 4:4-6; Efesios 1:18; 2 Timoteo 1:10; 1 Pedro 2:9). En segundo lugar, el verbo “gustaron” significa que “genuinamente experimentado” así como ya vimos en Hebreos 2:9 el cual dice que Cristo experimentó la muerte. En tercer lugar, el término “metoxous” ya fue usado en el discurso en relación al llamamiento celestial a los cristianos (Hebreos 3:1) y a cristianos compartiendo o siendo compañeros con Cristo. Tener o participar en el Espíritu Santo es una característica de un cristiano como Hebreos 2:4 ya lo ha marcado junto a numerosos testigos neo-testamentarios, particularmente Pablo (Véase 1 Corintios 12), y Lucas (Por ejemplo, Hechos 2 y 10). La frase significa haber tomado al Espíritu y hacerse uno con Él[9]. Si no es perfectamente claro que nuestro autor está describiendo alguien con la presencia divina y el poder de Dios en su vida, nuestro autor añade que es una persona que gustó de la buena Palabra de Dios y también el poder escatológico del siglo venidero. Pablo nos recuerda que tener tales experiencias como gustar o degustar la gloria divina, son exclusivas de cristianos (2 Corintios 1:22; Efesios 1:14). “En este y en los tres participios precedentes, el escritor no se retiene nada recordando a los receptores de la abundancia de Dios investida en ellos. En ellos Dios derramó/echó de Él más de lo que podríamos pedir o imaginar”[10]

Hay debates sobre cómo deberíamos comparar lo que nuestro autor dice en el versículo 4 sobre las experiencias inciales de alguien que está en Cristo, con las enseñanzas elementales de unos versos anteriores. “Iluminados” podría referirse al bautismo, “partícipes del Espíritu Santo” estaría relacionado con la imposición de manos, “gustaron de la buena Palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” podría estar relacionado con las enseñanzas sobre la resurrección de los muertos (que en este caso sería algo como una resurrección espiritual para el nuevo nacimiento, lo cual parece improbable) y “renovados para arrepentimiento” podría estar relacionado al arrepentimiento inicial en la fe. Puede verse forzado el argumento, pero no debería ser pasado por alto.

De Silva trata de cortar el nudo gordiano de este texto problemático, enfatizando que para el autor de Hebreos, la salvación es una cuestión (totalmente) futura y escatológica[11]. Sin embargo, esto no es completamente correcto. Mientras que es claro que el énfasis en Hebreos es sobre “la salvación final” o “la salvación escatológica” (Véase Hebreos 1:14; 9:28) y de Silva está en lo correcto sobre su crítica para aquellos que tratan de comparar estos versos con Efesios 2:6 (donde habla de la salvación inicial por fe, pasaje que también se usa para hablar de la seguridad de la salvación, siendo que no la menciona, sino que su tema es meramente la conversión[12]) es falso decir que el autor de Hebreos solamente piensa en la salvación como algo futuro. Como mínimo uno debería darle a la última oración de Hebreos 6:5 su debida interpretación – él habla de aquellos quienes ya han degustado (o experimentado) los poderes del siglo venidero. Los versículos van en retrospectiva. En otras palabras, uno puede empezar a experimentar la salvación futura y sus beneficios en tiempo presente – En la forma de iluminación, vida en el Espíritu, empoderarse con el poder del siglo venidero (o escatológico), y así sucesivamente. Es clarísimo que esto es una descripción de una persona quien se salvó y se convirtió en el sentido inicial de la palabra “salvado”. Entonces, nuestro autor está hablando de un cristiano que tiene todas las ventajas presentes disponibles a través de la gracia de Dios y las características de un cristiano, y esto es, sin lugar a dudas, diferente de insistir que nuestro autor no prefiere decir que ellos (la audiencia) fueron salvos. Ellos fueron partícipes del regalo celestial; es clarísimo que esto es lo mismo que decir que ellos fueron salvados al menos en el sentido de que han sido convertidos genuinamente y son cristianos en tiempo presente.[13]

Luego, nuestro autor dice algo que parece casi impensable: él usa el verbo “parapipto” (un verbo que no se encuentra en ninguna otra parte del NT) para hablar de que “recayeron”, no en el sentido de hacerlo accidentalmente o por descuido, sino en el sentido de que deliberadamente entran en el agujero negro. En la Septuaginta, este verbo es usado para describir actos de incredulidad o de traición especialmente en relación al pacto (Ezequiel 14:13; 20:27; 2 Crónicas 26:18; Sabiduría 6:8; 12:2). “El acto de recaer no es tanto contra un dogma como lo es contra una persona, en el 3:12 contra Dios, y en el 6:6 contra el Hijo de Dios – El recordatorio del ver. 6, ’crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio’ es absolutamente claro. La Apostasía, sí, es el pecado de abandonar a Dios, a Cristo y la comunión con los creyentes (Hebreos 10:25).”[14]. Es posible que nuestro autor con “crucificando para sí mismos al Hijo de Dios” esté diciendo que ellos han cortado lazos con Cristo, o han matado Su presencia an sus vidas; por ende, ellos terminaron su relación con Cristo. Él está muerto para ellos.

Pero las dos frases están conectadas porque “hacer público un espectáculo/paradigma” de alguien fue una de las funciones de la crucifixión pública en rutas públicas[15]. Nuestro autor está sugiriendo que para cometer apostasía uno debe avergonzar públicamente a Jesús así como extinguir su relación personal con Él. Hebreos 10:26-29 sugiere que no deberíamos tratar de alivianar la severidad del juicio descrito aquí en relación al apóstata, ya que dice que para tal persona ya no queda sacrificio para sus pecados, sino una horrenda expectación de juicio. Koester dice que deberíamos leer las severas declaraciones aquí a la luz de la severidad del Antiguo Testamento, el cual servía como una advertencia acerca de la apostasía y trataba de prevenir antes que antes que dar estamentos definitivos de condenación[16]. En otras palabras, éstas palabras (valga la redundancia) tenían la intención de dar un efecto emocional específico, no comentar algo abstracto sobre lo que es imposible[17]. También podemos notar que la generación que vagaba por el desierto, y su destino, es usada como transfondo aquí (Hebreos 3:7-19), y el argumento aquí es similar al encontrado en 1 Corintios 10:1-4 donde el destino de la generación que vagaba en el desierto es usado para advertir a los Cristianos Corintios contra la presunción de que la apostasía para ellos era imposible ya que ellos se convirtieron y tuvieron varios beneficios divinos y realizaron varios rituales[18]. Sin embargo, como Johnson señaló, nuestro autor no solamente dice que ellos están en peligro de recaer en rituales, sino de abandonar la experiencia cristiana misma: “La gravedad de la apostasía es medida por la excelente experiencia de Dios que es abandonada. Esa es la razón de porqué es imposible ‘renovar para arrepentimiento’ a personas que han probado que pueden dar la espalda a su poderosa y transformadora experiencia”[19]. Hay que notar cómo Hebreos 12:17 usa a Esaú como modelo de apóstata quien vendió su primogenitura por un planta de lentejas y “fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas”.

Entonces, nuestro autor decide describir la apostasía en términos horribles: abandonar la lealtad a Cristo es crucificarlo a Él todo de nuevo o ridiculizándolo y burlándose de Él como si estuviera siendo crucificado. En una cultura de “honor o vergüenza” esto representa un lenguaje fuerte (que se utilizó deliberadamente) sobre el más vergonzoso comportamiento imaginable de alguien que ha sido tan ricamente bendecido por Dios en Cristo. Por supuesto, debemos comparar un similar uso de lenguaje fuerte sobre la deserción que brota alrededor de éste discurso (véase 2:1[20] “nos deslicemos”; 10:38-39 “retrocediere”; 12:15 “deje de alcanzar la gracia de Dios”; 12:16-17 “vendió su primogenitura” y “fue desechado”). Sería genial si tomamos muy en serio la palabra “imposible” en este texto, sin sugerir que “nada es imposible para el Dios soberano”. Nuestro autor parece creer que uno puede ir tan lejos, que puede pasar la línea sin poder retornar ni ser restaurado. Este texto refuta dos ideas: el de tener una noción simplista que el perdón es siempre posible sin importar cuan horrible fuese el pecado, e igualmente, refuta cualquier argumento sobre la “seguridad incondicional”[21]. Claramente, nuestro autor enfatiza la dimensión futura y escatológica del peregrinaje de ser absolutamente y completamente salvado, y parte de esta cuestión es que uno no puede decir que está “incondicionalmente seguro”[22] de su salvación, ya que todavía no está en la eternidad del cielo. Sin embargo, al mismo tiempo, nuestro autor puede ser perfectamente capaz de hablar sobre la salvación inicial en términos que encontramos en Hebreos 6.[23] Como dice Howard Marshall en relación a cristianos cometiendo apostasía: “El escritor está lidiando con una real, y remota, posibilidad”[24].

¿Cuál es, entonces, la alternativa a la apostasía? Claramente es perseverar hasta la muerte o hasta la línea final. Esto nos lleva a una discusión del clímax de los argumentos de nuestro autor en Hebreos 11-12. Pero primero sería sabio resumir una enseñanza distintiva de nuestro autor acerca de Cristo como el Sumo Sacerdote y decir algo de cómo esto está relacionado a todo el discurso sobre la apostasía.

El único concepto verdaderamente distintivo en este documento, que lo diferencia de todos los otros textos del Nuevo Testamento, es la visión del autor de Cristo como el Sumo Sacerdote Celestial. Si uno tiene un entendimiento de esta cuestión tan importante, gran parte de la homilía se entendería fácilmente. Es difícil decir qué provocó el autor para que describiera a Cristo de esta manera. Podría haber sido su estudio profundo del Antiguo Testamento y sus instituciones. Podría haber estado buscando una forma de decir que Cristo completó el propósito de la ley ceremonial y ciertamente la eclipsó y reemplazó. Pero también es posible que nuestro autor haya estado familiarizado con la variedad de especulaciones acerca del Mesías en el Judaísmo Antiguo, el cual en Qumran, y tal vez en cualquier otro lugar, incluyeron la idea de un Mesías Sacerdotal.[25]

Cualquiera fuere el conocimiento especulatorio sobre el Mesías Sacerdotal, nuestro autor va más allá sobre lo que sabemos de estos conceptos de otras fuentes, ya que él no solamente insistirá con el hecho de que el Mesías murió, sino que también fue el Sumo Sacerdote perfecto que ofreció un sacrificio sin mancha y perfecto. Por supuesto, también había una especilación acerca de Melquisedec antes del tiempo de Jesús, así como los documentos de Qumram lo muestran claramente. Entonces, ciertamente había una especulación judía acerca del Mesías siendo un sacerdote antes de que el autor escriba su discurso.

Cuando nuestro autor desea describir a Jesús como el Sumo Sacerdote, él usa como base la interpretación mesiánica de Génesis 14 y Salmos 110. Ahora, debería ser entendible que toda la idea del sacerdocio en el Antiguo Testamento es dependiente de la idea de pacto. La forma en que un sacerdocio se desenvuelve depende de las estipulaciones del pacto o acuerdo a los cuales los hombres de Dios fueron llamados a someterse. La manera en que nuestro autor demostrará que el Sacerdocio Levítico está obsoleto es: 1) Había un sacerdocio superior (como el caso de Melquisedec) y Jesús está conectado con ese tipo de sacerdocio el cual es uno eterno; 2) El hecho de que el sacerdocio levítico está conectado a la herencia (y por lo tanto es dependiente de la muerte y los descendientes para determinar quién será el próximo sacerdote) es para la mente de nuestro autor una clara señal de la ineficiencia del sacerdocio levítico; 3) La inferioridad del sacerdocio levítico también se demuestra por el hecho de que Abraham (el antecesor de Leví) fue bendecido por Melquisedec y le dio el diezmo. Con todo esto, nuestro autor, así como Jesús antes que él, desarrolla la idea de que la institución anterior tiene precedente, y por tanto, mayor autoridad. Y un texto como Hebreos 7:27, o 9:28 hace más claro que nuestro autor no es esclavo de conceptos antiguos, ya que luego él habla de que Jesús se ofreció voluntariamente como sacrificio. Hebreos 9:28 parece referirse a Isaías 53:12, y tal vez más que cualquier escritor del Nuevo Testamento (excepto tal vez el autor de 1 Pedro) nuestro autor había sido influído por una reflexión de Isaías 53.

Ahora, también es bastante cierto que en textos como 4 Macabeos 6:29 había una idea de que un mártir, como un Macabeo, podría ofrecer un sacrificio expiatorio, y en el caso de Eleazar él era un sacerdote. Aún así hay una diferencia, ya que la muerte por expiación no es exactamente lo mismo que un deliberado sacrificio expiatorio, y más que el punto del concepto de un macabeo estaba relacionado a la idea de sufrimiento de los justos, que no me parece estar relacionado al plano principal de Hebreos. Nuestro autor desarrolla el concepto de sacrificio de culto, no el de martirio por una causa per se.

Uno de los elementos esenciales para entender el concepto de sumo sacerdocio en Hebreos es que el Hijo de Dios tuvo que haber sido un ser humano para ser un sacerdote. En otras palabras, todas estas características en Cristo como Sumo Sacerdote nos dice bastante acerca de Su perfecta humanidad y Sus roles humanos, pero muy poco (y casi nada) acerca de Su divinidad. Las últimas ideas están vinculadas con la presentación de nuestro autor sobre Jesús como también el Único y Pre-existente Hijo (el Verbo) de Dios. Jesús es el ser humano perfecto, y por eso es el candidato perfecto para ser el sacrificio perfecto. Pero Él también e un sumo sacerdote perfecto, y por eso, es la persona perfecta para ofrecer gratis un sacrificio como tal, y cuando lo hace de tal forma, Él es “perfeccionado” en Su vocación determinada. No es que Su ida al cielo lo perfeccione en un sentido moral, sino que lo que quiere decir es que Él completa Su vocación a la perfección. El lenguaje de “perfección” aplicado a Cristo, es a veces utilizado en relación a culto (por ejemplo, en términos de consagración en vez de santificación moral) pero yo no estoy para nada convencido con esta perspectiva. Porque también es cierto que en esta homilía aprendemos sobre la perfección moral de Jesus, ya que Él fue tentado en todo, como lo fueron todos los humanos, pero sin pecado. Esta resistencia al pecado es concebido como parte de la manera en que Él completó su vocación y que así pudiera ser tanto el perfecto sumo sacerdote como el perfecto sacrificio.

Pero hay más qué decir sobre esto de lo que uno podría imaginar, de hecho, Cristo es capaz de:

  • Perdonar pecados y ser el Perfeccionador/Consumador de la fidelidad/fe de los creyentes, llevándolos
  • A la madurez/consumación de sus vocaciones, solamente porque Él está en una posición de:
  • Tener compasión, conociendo sus tentaciones, pero habiéndolas vencido Él mismo, y por tanto, también se encuentra en un posición de Juez del pecado, y para ofrecer perdón, el cuál Él mismo no necesitó recibir.

Ahora, la declaración de que Jesús fue sin pecado no es tan significativa a menos que se refiera a que Él voluntariamente y esforzadamente resistió a la tentación (por ejemplo, era posible para él no haberlo hecho). Por definición, la tentación no es tal a menos que uno pueda realmente ser doblegado a ella y pudiese hacer a lo que es tentado a hacer. Por eso debemos tomar seriamente algunas declaraciones como las que encontramos en Hebreos 2:17 o 4:15 y asumir que Jesús fue sujeto a todas las tentaciones comunes, incluyendo las sexuales que tenemos, y aún así, Él salió victorioso por encima de ellas.

También se nos dice en Hebreos 5:8 que Jesús aprendió obediencia. Esto por supuesto significa que aprendió por experiencia o empíricamente, y puede ser que Él conocía de esto antes de forma teórica, pero el punto es que Jesús, como un humano, aprendió cosas a través de la experiencia así como nosotros. Su vida manifiesta un desarrollo normal y conocimiento progresivo. ¿Cuál es la conexión entre aprender obediencia a través de la muerte y ser hecho perfecto a través del sufrimiento? Simplemento esto, que Jesús cumplió la voluntad de Dios para su vida, ya que Él murió en el Gólgota y entonces Él completó Su misión, sin la cual no podría haber sido hecho perfecto y completo (sin esa muerte).

Nuestro autor puede hablar de Jesús como un humano teniendo fe (Hebreos 12:2), ciertamente Él es el pionero o modelo de fe y fidelidad. Una de las características clave que distingue la obra de Cristo, como sumo sacerdote, de todos los anteriores sacerdotes, es la particularidad de Su sacrificio. Es un sacrificio que se hizo una vez y para siempre, a diferencia de los repetidos sacrificios pasados (lo cual nos muestra que la mayoría de ellos tenían una eficacia temporal y limitada, nuestro autor incluso parece poner en duda tal eficacia). Ahora, hay tanto contenido con respecto a esto en Hebreos, que uno podría llegar a la conclusión que nuestro autor era anti-ritualista y/o que él espiritualizó las promesas materiales/terrenales del Antiguo Testamento sobre el reposo, la tierra prometida y otros temas. Contra este tipo de conclusión, debemos argumentar que nuestro autor ciertamente dice que solamente hay un sacrificio que es y fue verdaderamente de culto: el sacrificio de la voluntad humana de Jesús, y por ende, el llamado a los creyentes de hacer, por medio de Él, el mismo tipo de sacrificio de alabanza con nuestros labios y nuestras vidas (Hebreos 13:12-16). Nuestro autor no habla de la abolición del ritual sino de la consumación de ésta en forma humana, ya que últimamente Dios desea la obediencia y la entrega personal de los humanos, los seres más importantes de Su creación; la única manera en que es posible crear una relación personal entre el humano con su Creador; la única forma en la cual podría entenderse Salmos 8.

Además, nuestro autor no es que simplemente espiritualiza el Antiguo Testamento, como algún filósofo lo podría decir mientras presta sus servicios. Por el contrario, nuestro autor cree que las promesas de Dios ahora están consumadas en el cielo, pero que esa realidad vendrá en la tierra algún día y la transformará. La perspectiva de nuestro autor tampoco trata de que el Antiguo Testamento es solamente sobre cuestiones externas e imperfectas. Nuestro autor no dice que el Antiguo Testamento es imperfecto, él dice que es parcial, fragmentario, una sombra, y finalmente deficiente para tratar con el pecado del ser humano. Pero también uno debe recordar que él ve lo espiritualmente esencial de las promesas de Dios que se encuentran en Jeremías 31 así como en el resto del Antiguo Testamento, y además, está el tema del sacerdocio eterno de Melquisedec quien es más que una sombra, él es un modelo de Cristo. 

La “queja” de nuestro autor no es contra el Antiguo Testamento per se ni contra el ritual per se, sino con el particular sistema de rituales: el levítico, el cual fue deficiente. Nuestro autor nunca dice que es malo o incorrecto en su propósito, simplemente dice que es deficiente para satisfacer las necesidades humanas. La terminología de nuestro autor cuando discute sobre lo antiguo y lo nuevo, es comparativa: lo antiguo es una sombra en comparación a la nueva realidad en Cristo. Por supuesto, está el asunto de la discontinuidad, lo de “una sola vez y para siempre” (Hebreos 9:12). Esto significa que Jesús no solamente cumple totalmente con la función de un sacerdote del Antiguo Testamento, sino que Él va más allá, poniéndose por encima de la deficiencia de tal sacerdocio.

Ahora, lo que sorprende de todo este lenguaje de sumo sacerdocio, es que nuestro autor tiene una manera de construir un puente entre el impacto terrenal y celestial de la obra de Cristo, ya que Cristo ofrece un sacrificio en la tierra, entonces toma su sangre y lo lleva al santuario celestial, e intercede por nosotros continuamente, proclamando el perdón de pecados. Aquí vemos un retrato de sacerdote del Antiguo Testamento sacrificando un animal fuera del templo, tomando la sangre y derramándola sobre el altar, y finalmente, presentándose ante el Santo de santos en el Yom Kipur (Día del perdón judío), y entonces sale y declara perdón de pecados y reconciliación entre Dios y Su pueblo.

Es la genialidad del autor conceptualizando estos temas que es capaz de trazar un puente entre el pasado y la obra de Cristo (como humano) para los creyentes. Nuestro autor parece estar bien informado acerca de los conceptos antiguos e históricos, como por ejemplo, el vestíbulo del lugar santo. Uno entra al santuario celestial a través del terrenal, y él tiene en perspectiva el sacrificio de Cristo como ofrecido en el pórtico del santuario celestial, después de lo cual Cristo entra en el santuario con Su sangre para esparcirla.

Por supuesto, la analogía con la práctica en el Antiguo Testamento, no debería ser llevada muy lejos. ¿Nuestro autor realmente piensa que Jesús llenó un cuenco de Su sangre y lo llevó al cielo? ¿Existe literalmente un altar o cortina en el cielo donde Él esparció su sangre? Probablemente no, pero el punto es que Jesús efectuó en la tierra y en el cielo, lo que estos rituales simbolizan: expiación de pecados, la ira de Dios aplacada, purificación de los pecadores, reconciliación con Dios. Nuestro autor transmite estos profundos conceptos usando el lenguaje del Antiguo Testamento. En contraste con los sacerdotes terrenales, Jesús es un sacerdote eterno, por lo tanto, no se necesitará más otro futuro sacerdote que le suceda[26]. Cristo es un sacerdote eterno porque Él vive para siempre, como dice en Hebreos 7:25, Él vive para siempre intercediendo por los creyentes. O. Cullmann resume su magistral investigación de Cristo como Sumo Sacerdote en Hebreos diciendo lo siguiente: “…El concepto de Sumo Sacerdote ofrece una completa Cristología en todo sentido. Incluye los tres aspectos fundamentales de la obra de Jesús: Su obra terrenal hecha una vez y para siempre, Su trabajo actual como Señor exaltado, y su trabajo futuro como Aquél que vuelve. Ayer, hoy y siempre”[27] (Hebreos 13:8)[28]. Uno podría preguntar cómo la segunda venida de Cristo encaja en todo este esquema. La respuesta que nos alude nuestro autor es que el sumo sacerdote tiene que volver de dentro del templo, para proclamar a su pueblo los resultados de su obra y sus beneficios. Entonces, Cristo tiene que volver del santuario celestial. Por lo tanto, nosotros vemos el concepto Cristológico más comprensible en el Nuevo Testamento, el cual exalta la obra humana perfecta de Cristo como Sumo Sacerdote para los creyentes.

Como conclusión, es bueno preguntarnos acerca de la lógica argumentativa en la interrelación de Cristo como Sumo sacerdote y el argumento que urge a evitar la apostasía. ¿Cuál es la conexión lógica? Hasta cierto nivel nuestro autor, al enfatizar tanto la humanidad de Jesús como la rectitud ética de Jesús, nos muestra cómo Jesús cumplió los requisitos previos para ser nuestro Sumo Sacerdote perfecto. El argumento tácito es que Él, al evitar caer en la tentación, incluso la tentación de evitar morir en la cruz (lo cual sería como escapar de Su ministerio y Su propósito) no solamente nos muestra que Él está capacitado para ser nuestro Sumo Sacerdote Celestial, sino también sirve de argumento para demostrarnos porqué la apostasía no es una opción para los cristianos si desean obtener la salvación final. En otras palabras, mientras que el destino de los cristianos no es ser salvados y luego volverse sumo sacerdotes celestiales como Cristo, no obstante, nuestro autor está diciendo que Cristo es el pionero en términos de comportamiento moral que nos muestra y pavimenta el camino hacia nuestro glorioso futuro, y que esto implica que no podemos echarnos atrás, alejándonos, o repudiando nuestro compromiso, cuando se trata de nuestra relación con Cristo. Esto naturalmente nos lleva a la discusión sobre la fe, su carácter y objetivo, siguiendo el patrón de comportamiento de Cristo (Hebreos 11 y 12).[29]

[Este post fue tomado de “Society of Evangelical Arminians” (http://evangelicalarminians.org/ben-witherington-christian-apostasy-and-hebrews-6/) donde se encuentran el post original y los comentarios]


[1] F.F. Bruce, The Epistle to the Hebrews, rev. ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 1990), p. 364.

[2] Y está perfectamente claro que “teleioteta” aquí significa madurez, no perfección o sin pecado, o una experiencia de “perfección” en el sentido wesleyano. Para más información (aunque en inglés) puede leer Gordon J. Thomas, “The Perfection of Christ and the Perfecting of Believers in Hebrews” in Holiness and Ecclesiology in the New Testament, eds K.E. Brower and Andy Johnson, (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), pp. 293-310, here p. 301. Además, cuando escuchamos que Cristo fue perfeccionado mediante el sufrimiento, el término tampoco sugiere que “fue purificado” en un sentido moral. Significa que Él fue hecho completo o completamente igual a nosotros en todos los aspectos, excepto el pecado. Similarmente, en los comentarios sobre la muerte de Jesús, lo que dice es que se ha hecho idóneo o adecuado para ser nuestro Sumo Sacerdote Celestial, es decir, alguien que se identificara completamente con nosotros, a través de tales dificultades (sufrimiento). En Hebreos 10:14, se ve que la la muerte de Cristo satisfizo la necesidad de expiación por los pecados, y en ese sentido los creyentes fueron “perfeccionados” mientras que ellos aún siguen con la necesidad de ser “santificados” internamente.

[3] Witherington, Philemon, Colossians, Ephesians, pp. 154-62.

[4] Attridge, Hebrews, p. 215.

[5] Koester, Hebrews, p. 311.

[6] Nota del traductor: En Hebreos 9:9, Hebreos 10:4 y Hebreos 10:11, la palabra usada en la versión inglesa (King James Version) es “imposible”, sin embargo, aunque en el español de RV60 es traducido como “no puede” o “nunca pueden”, la palabra griega es la misma y el contexto sugiere lo mismo que el autor del artículo.

[7] Koester, Hebrews, p. 313.

[8] Una palabra que normalmente tiene la connotación de algo que ocurre una vez y es único.

[9] Koester, Hebrews, p. 314.

[10] Craddock, Hebrews, p. 75.

[11] Puede mirar más información (aunque en inglés) de De Silva, Perseverance in Gratitude, pp. 221-22 u sus artículos “Heb. 6.4-8: A Socio-Rhetorical Investigation,” Tyn. Bul. 50 (1999), pp. 33-57; 225-35 y “Exchanging Favor for Wrath: Apostasy in Hebrews and Patron-Client Relations,” JBL 115 (1996), pp. 105-09.

[12] Witherington, Philemon, Colossians, and Ephesians, (Grand Rapids: Eerdmans, 2007).

[13] Attridge, Hebrews, p. 170: “El ‘don celestial’ es mejor conocido como una imagen del otorgamiento de la gracia de la salvación, con todas sus implicancias: El Espíritu, perdón, y santificación.”

[14]

[15] Quintilian, Declamations 274

[16] Philo,Rewards 163

[17] Koester, Hebrews, p. 320.

[18] Johnson, Hebrews, pp. 161-62.

[19] Johnson, Hebrews p. 163.

[20] Nota del traductor: Tuve problemas por aquí, ya que Ben Wintherington usa Hebreos 2:2, y al parecer, parafrasea la idea de los versículos (o aquí usa una traducción inglesa diferente) en vez de mencionar directamente las frases o palabras que se relacionan con deserción. En Hebreos 2:2 no encontré ninguna relación con el verbo preposicional que menciona, el cual es “turn away” (echarse para atrás) ya que el único verso en Hebreos con ese verbo es en el 12:25, entonces decidí utilizar el verso más cercano al que mencionó el autor del artículo.

[21] Nota de traductor: Aquí usé “seguridad incondicional” en vez de los términos que usó el autor de “seguridad eterna” ya que la idea puede ser confundida, porque tenemos seguridad eterna en Cristo si seguimos confiando en Él. Lo que no tenemos es seguridad incondicional, ya que está condicionada a la fe.

[22] Ídem.

[23]  El acercamiento al texto de F. Thielmann y otros que sugieren que nuestro autor no habla acerca de la salvación inicial sino únicamente de la salvación final, simplemente no le hace justicia a Hebreos 6. Como Pablo, nuestro autor aun no ha especificado su punto de vista soteriológico, sino que lo aclaa alrededor de su “epístola” o discurso. F. Thielmann, Theology of the New Testament, (Grand Rapids: Zondervan Press, 2005), pp. 606-07.

[24] I.H. Marshall, New Testament Theology, (Downers Grove: InterVarsity Press, 2004), p. 620.

[25] No es soprendete que la literatura sobre este tema es tan vasta, y la mayor parte de ella está enfocada en Hebreos 7: E.g. R.H. Culpepper, AThe High Priesthood and Sacrifice of Christ in the Epistle to the Hebrews,@ Theological Educator 32 (1985), pp. 46-62. F.L. Horton, The Melchizedek Tradition: A Critical Examination of the Sources to the Fifth Century A.D. and in the Epistle to the Hebrews, (Cambridge: C.U. Press, 1976); J.H. Neyrey, A=Without Beginning of Days or End of Life= (Hebrews 7.3): Topos for a True Deity,@ CBQ 53 (1991), pp. 439-55; D.W. Rooke, AJesus as Royal Priest: Reflections on the Interpretation of the Melchizedek Tradition in Heb. 7,@ Biblica 81 (2000), pp. 81-94.

[26] Aquí hay un paréntesis con respecto al pastorado que consideré innecesario agregarlo, ya que no aporta al tema tocado.

[27] O. Cullman The Christology of the New Testament, (Phila.: Westminster Press, 1964, rev. ed.), pp. 103-4.

[28] Nota del traductor: agregué el pasaje de referencia a la última oración de la frase de Cullmann.

[29] Nota del traductor: nuevamente, agrego los pasajes en perspectiva de lo que se habla.

Un comentario en “Ben Witherington, “Apostasía Cristiana y Hebreos 6”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar