¿La Gracia Preveniente vuelve hipotética a la Depravación Total y no un hecho?

Ben Henshaw tiene un blog donde responde preguntas, y esta es una de las recientes hechas a él:

“Yo tengo una pregunta acerca de la Gracia Preveniente. Según está doctrina, Dios capacita a los muertos en pecados para que puedan responder o rechazar el mensaje del Evangelio.

He oído de calvinistas y especialmente de Matthew Barret en su libro “Salvación por Gracia” que este concepto contradice la clara enseñanza de la Biblia porque, como él dice, “el hombre es totalmente depravado”. Él dice que la gracia preveniente vuelve a la depravación total algo hipotética y no la realidad (como lo enseña la Escritura).

¿Cómo respondería a eso?

Aquí hay una cita de su libro:

“Con respecto al segundo grupo de Arminianos (los clásicos) – quienes argumentan que la gracia preveniente niega totalmente que una persona pueda existir en ese estado – ellos no poseen evidencia bíblica porque la Escritura no solo afirma la depravación total desde el principio sino que también establece que el hombre está de por sí en ese estado. Tomando un ejemplo, Pablo enseña que antes de que el hombre fuera salvo vivía en la carne y ponía su atención en las cosas de la carne (Romanos 8:5-8). Antes de ser salvo, el hombre era hostil a Dios, incapaz y sin deseo de someterse a la Ley de Dios (Romanos 8:7). El ser humano estaba en la carne, y “la carne no puede complacer a Dios” (Romanos 8:8). La Escritura no enseña sobre la depravación total como si la gracia preveniente la negara o como algo inexistente en el hombre; de hecho, ella expresa que el estado de hombre es depravado en tanto que el exista y muera en esa condición a menos que se haga una obra de gracia…”

Barrett, Matthew M. (2013-07-29). Salvation by Grace: The Case for Effectual Calling and Regeneration (p. 249). P&R Publishing. Kindle Edition. [Link to original comment]”

Y esta fue la respuesta de Ben:

Tú escribiste:

Según esta doctrina, Dios capacita a los muertos en pecados para que puedan responder o rechazar el mensaje del Evangelio.”

Para ser más precisos, esta gracia nos capacita para confiar en el mensaje del Evangelio, aunque nosotros no necesitamos ninguna capacitación para rechazar el Evangelio. Es un hecho que nosotros lo hacemos de por sí.

“Él dice que la gracia preveniente vuelve a la depravación total algo hipotética y no una realidad (como lo enseña la Escritura).”

¿Cómo respondería a eso?

Bueno, realmente no sé cómo esta interrogante se sostendría debido a un buen número de razones.

Primero, muchos arminianos sostienen que la Gracia que específicamente capacita a la fe a responder es lo que afirma el mensaje del Evangelio. Por tanto el mensaje del Evangelio solo puede ser escuchado por uno que fue capacitado para que lo crea. Esto solo demuestra que esa persona piensa en más de una gracia preveniente que aún nos influenciaría desde que nacimos (como en el wesleyanismo). Pero incluso en esa versión, la objeción propuesta ni siquiera se sostiene (siga leyendo a continuación).

Segundo, si la capacidad que nos provee la gracia preveniente solo vuelve a la depravación total un mero concepto académico, entonces ¿por qué no ver desde la misma perspectiva a la gracia irresistible? O ¿acaso Dios al regenerar a alguno para que crea el Evangelio no vuelve la depravación total así mismo “académica”? Entonces la objeción sería como una espada de doble filo, porque como vemos ambas solo nos afectan cuando el Evangelio nos es predicado (como vimos más arriba).

Recuerde que tanto arminianos como calvinistas sostienen la gracia preveniente. Algunas veces los calvinistas lo hacen ver como una idea arminiana, pero realmente no es así. “Preveniente” solo manifiesta que “viene antes”. Básicamente solo significa que “precede”. Es por esto que la gracia preveniente significa que Dios obra por su gracia en nosotros antes de que podamos creer. Los Calvinistas creen eso también. Ellos solo lo ven como algo irresistible, y muchos de ellos afirman que esta obra divina irresistible es la regeneración (sin embargo, no todos los Calvinistas creen que la regeneración sea antes que la fe). Y fue este el asunto con el que trato Arminio:

“Las formas en las que la gracia es descrita en las Escrituras, son con la capacidad de “ser resistido” (Hechos 7:51) y “recibida en vano” (2 Co 6:1), y con la posibilidad de que el hombre evite ceder su consentimiento y rehúse toda cooperación con ella (Hebreos 12:15; Mateo 23:37; Lucas 7:30). Al contrario del Calvinismo que sostiene que esta Predestinación es una fuerza irresistible e indoblegable,”

Y…

“De este modo, le atribuyo a la gracia el inicio, la continuación y la consumación de todo bien. Hasta tal punto lo sostengo que creo que su influencia en el hombre, ya regenerado, no puede pensar, ni querer, ni aun hacer bien alguno en lo absoluto, ni resistir las malignas tentaciones, sin que la gracia lo prevenga e impulse para que este coopere juntamente con ella”.

“De esta afirmación se desprenderá claramente que de ninguna manera hago injusticia a la gracia al atribuir, como se dice de mí, demasiado al libre albedrío del hombre. Porque toda la controversia se reduce a la solución de esta pregunta: «¿Es la gracia de Dios una cierta fuerza irresistible?» Es decir, la controversia no se relaciona con aquellas acciones u operaciones que pueden ser atribuidas a la gracia (porque reconozco e inculco tantas de estas acciones u operaciones como lo hizo cualquier hombre), sino que se relaciona únicamente con el modo de operación, ya sea sea irresistible o no. Con respecto a lo cual, creo, según las Escrituras, que muchas personas resisten al Espíritu Santo y rechazan la gracia que se ofrece ”. (De Arminius Speaks: Essential Writings on Predestination, Free Will and the Nature of God, ed. John Wagner, págs. 45, 69)

Decir que la gracia habilitadora preveniente de Dios es resistible (arminianismo) en lugar de irresistible (calvinismo) no tiene nada que ver con si la depravación total es real o no. De hecho, en ambos puntos de vista, se asume claramente la realidad de la depravación total; de lo contrario, esta gracia habilitadora preventiva no sería necesaria. Así que este argumento es en realidad un poco engañoso en lo que a mí respecta.

Aquí hay un ejemplo. Suponga que un niño tiene un TDA grave. Esta condición, que lo ha afectado desde el nacimiento, impide que el niño se concentre en la escuela. Debido a su TDA, simplemente se distrae con demasiada facilidad para concentrarse como debería. Finalmente, se le administra un medicamento que supera su TDA. Ahora puede concentrarse. Entonces, ¿el hecho de que el medicamento le permita concentrarse donde antes no podía significa que ya no tiene TDA? Por supuesto no. Si no tuviera TDA, la medicación no sería necesaria. El hecho de que la medicación sea necesaria es una prueba de que el TDA es real. Si no fuera por la medicación, no podría concentrarse.

Ahora hay otra lección aquí. Si el estudiante está capacitado para hacer su trabajo escolar porque la medicación ahora lo hace posible donde antes era imposible, ¿significa esto que el niño ahora ciertamente hará su trabajo escolar? No. Todavía puede optar por no hacer su trabajo por una variedad de razones. Pero su negativa a hacer los deberes no puede atribuirse a TDA, ya que el TDA ha sido superado por la medicina. De la misma manera, si Dios nos permite creer en el Evangelio cuando antes nos era imposible, todavía podemos resistir la obedecer Evangelio, y podríamos hacerlo por una variedad de razones. Pero ya no es porque no podamos.

Ahora, ¿qué pasa si extendemos esto hasta el comienzo de la vida de alguien? Supongamos que se le diagnosticó un TDA grave a este niño de alguna manera incluso antes de que naciera. Y supongamos que se administraron medicamentos desde el principio para mitigar los efectos del TDA. ¿Significa esto que ADD ya no es un problema? Por supuesto no. Si el medicamento dejara de administrarse, el TDA se manifestaría rápidamente. Por lo tanto, el niño todavía depende completamente de la medicación para evitar los efectos del TDA con el que nació.

Y ese es el punto principal. El punto es que cuando o como sea que se aplique la gracia que necesitamos, se aplica exactamente porque “la necesitamos” y sin ella estaríamos sin esperanza e incapaces de responder a Dios como deberíamos. Pero si la depravación no fuera real, ese no sería el caso, y la gracia no sería la razón por la que podemos creer, etc.

Así que la Escritura testifica que somos depravados. Dejados a nosotros mismos, estamos desesperados e incapaces de acercarnos a Dios. Pero gracias a Dios que no nos ha dejado solos. Él obra en nosotros a través de su gracia para hacer posible buscarlo, acercarnos a él y creer en él. Ese trabajo es real y necesario debido a nuestra depravación, ya sea que actúe de una forma u otra, incluso desde el nacimiento o no.

Y nuevamente, incluso en el calvinismo esto es cierto. También podríamos aplicarlo a la obra de Dios en la santificación. La obra de Dios al santificarnos demuestra que necesitamos ser santificados, que todavía hay impulsos pecaminosos en nosotros que debemos vencer. Cuando Dios nos permite superar esos impulsos cada vez más y llegar a ser más como Él en el proceso, ¿significa eso que esos impulsos pecaminosos no son reales? ¿Significa que son solo «hipotéticos»? Por supuesto no. El hecho de que Dios trabaje continuamente en nosotros para vencer el pecado no hace que el pecado sea “hipotético” o irreal.

De manera similar, Dios nos hace «justos» mediante la justificación. Entonces, cuando Dios nos hace justos, ¿significa eso que nuestra injusticia que está detrás de nuestra necesidad de que Dios nos haga justos y nos justifique es simplemente » hipotética» y no real? Por supuesto que no. Si no fuera real, no necesitaríamos que Dios nos haga justos.

Y el calvinismo se encuentra con problemas aún mayores con ejemplos de personas que comenzaron a buscar a Dios o desearon tener una relación con Dios antes de la conversión. Cornelio en el NT es un ejemplo bíblico (Hechos 10). Él era un temeroso de Dios y Dios estaba complacido con Su devoción antes de escuchar y creer en el Evangelio. Eso tiene sentido en el arminianismo que dice que Dios puede obrar en la vida de alguien para desearlo antes de la regeneración, pero no en el calvinismo, donde todos somos simplemente enemigos de Dios antes de la regeneración. Y también vemos muchos ejemplos de esto en nuestras experiencias diarias. Muchos comienzan lentamente a desear y buscar a Dios en sus vidas antes de abrazar el Evangelio, incluso buscando la salvación. Incluso Spurgeon dice lo mismo en el relato de su conversión. Pero esto no tiene sentido si el calvinista – usted es un rebelde que odia a Dios hasta que sea regenerado – afirma que es verdad. En su esquema, ni siquiera puedes comenzar a desear a Dios un poco hasta que Dios te regenere irresistiblemente. Eso no está de acuerdo con las Escrituras o la experiencia. Pero la versión arminiana de la gracia preveniente sí lo hace. 

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/does-prevenient-grace-make-total-depravity-only-hypothetical-and-not-actual/) donde se encuentra el post original]

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