Arminio – Reseña de un libro reciente

Debido a comentarios recientes, pensé compartir mi análisis de un libro reciente que aparecerá pronto en Restoration Quarterly. El autor, Keith Stanglin, es un amigo y ex estudiante (ciertamente, fue mi asistente graduado por varios años) en Harding University Graduate School of Religion. Ahora él enseña en Harding University en Searcy, AR, después de recibir su Ph.D. en teología histórica en el Seminario Teológico de Calvino en 2006 (Calvin Theological Seminary).

Keith D. Stanglin. “Arminio sobre la Seguridad de la Salvación: El contexto, raíces, y la forma del debate de Leiden, 1603-1609” (Arminius on the Assurance of Salvation: The Context, Roots, and Shape of the Leiden Debate, 1603-1609). La serie de Brill sobre la Historia de la Iglesia, Volúmen 27. Leiden/Boston: Brill, 2007. 285 páginas. ¿Precio? No preguntes.

En el 2009 es el aniversario 400 de la muerte de Jacobo Arminio. Mientras que muchos se han identificado a sí mismos como “arminianos” desde su muerte, pocos han indagado académicamente y han hecho examinaciones técnicas del contexto de Arminio y su teología. El minucioso y sustancioso análisis de Keith Stanglin es un muy bienvenido alivio de las conversaciones superficiales sobre “Arminianismo”. Ciertamente, esta es la primera monografía completamente enfocada en la soteriología de Arminio con una referencia especial a su epistemología (¿cómo sé que soy salvo?).

Basado en su disertación en el Seminario Teológico de Calvino, Stanglin (quien es profesor asistente de Teología Histórica en la Universidad de Harding) hace muchas contribuciones significativas al estudio de Arminio. Él contextualiza la teología de Arminio en el marco de la Teología Reformada y los debates que consumieron su profesorado de Leiden en 1603-1609. Esta contextualización incluye una comparación con la soteriología de los contemporáneos de Arminio (por ejemplo, William Perkins y Franciscus Gomarus). Además, él utiliza el corpus completo de Arminio del latín, incluyendo disputas no publicadas en Leiden, como la base para su análisis. Esto permite a Stanglin interpretar la soteriología de Arminio en su contexto específico de las controversias de Leiden. Esto tiene un impacto significativo en cómo uno lee y entiende a este frecuentemente malentendido teólogo holandés.

Stanglin argumenta que Arminio, a pesar de sus detractores, propusieron una doctrina de seguridad que encajaba con las necesidades pastorales de los creyentes. El entendimiento de Arminio de la Elección es concebido de tal forma que preserva el amor de Dios como el fundamento base de la seguridad de un creyente. Por este motivo él rechazó tanto la Elección Incondicional como la Gracia Irresistible, las cuales son las diferencias soteriológicas primarias entre Arminio y Gomarus. Ya que la fe es un “regalo resistible, entonces la deserción o abandono de la fe también podrían pasar por libre decisión” (p. 141). De acuerdo a Stanglin, la apostasía era posible según la soteriología de Arminio.

Dada la posibilidad de apostasía, ¿qué significa “seguridad” para Arminio? Esta es la mayor cuestión del libro de Stanglin que rigurosamente explora la “epistemología de salvación” (pp. 143-235). La seguridad, para Arminio, es fiducia (una tranquilidad confiada que descansa en el amor de Dios por nosotros) que evade los gemelos peligrosos de desperatio (desesperación) y securitas (de sine cura, que significa, sin cuidado o descuidado; una especie de presunción). La experiencia pastoral de Arminio en Ámsterdam de 1588-1603 lo alertó de estos peligros. Él presenció desesperación mientras sufrían de la plaga pero también vio a otros arrogantemente presumiendo su elección. Mientras que sus contemporáneos estuvieron de acuerdo con su preocupación de desperatio, Arminio “fue una voz solitaria en la lucha contra la securitas” (p. 152).

Stanglin demuestra que securitas era frecuentemente entendido como una cualidad negativa derivada del orgullo (así como por ejemplo Agustín y Lutero). Mientras que Calvino usó securitas  fiducia intercambiablemente (desprendiendo securitas de sus orígenes históricos), él abisagraba securitas a la actitud de “temor piadoso” y lo clasificaba en “simple seguridad” y “carnal seguridad” (pp. 163-4). Stanglin argumenta que la Ortodoxia Reformada Temprana (Ej.: Gomarus) igualaba fiducia y securitas mientras que Arminio deseaba preservar la precaución histórica contra securitas como fruto del orgullo. Esto no minimizaba la certeza (certitudo) pero excluía la presunción (praesumptio). Desafortunadamente, para Arminio, su asalto contra la presunción tomó lugar en un momento cuando securitas se había vuelto una “nueva normalidad” para el entendimiento reformado de la seguridad (p. 175). Mientras que identificaba a securitas con un carácter negativo, Arminio afirmaba que fiducia porta seguridad y certeza.

Interesantemente, es precisamente porque Arminio quería evadir la desesperación y presunción que se opuso a la Elección Incondicional. Por otro lado, la soteriología reformada podía producir desesperación porque, en última instancia, la fe auténtica era indistinguible de la fe “temporal” (p. 183) y la desesperación que esto crea está “enfocada” en la inhabilidad de los creyentes de discernir si están o no incluidos en “El decreto inmutable de Dios” (p. 187). Además, la soteriología reformada podía producir seguridad insana que lleva a la presunción debido a la falta de temor de Dios sobre la salvación. La Elección Incondicional no proporciona una salida funcional de estos dos peligros.

Precisamente porque Arminio rechaza la Elección Incondicional, él afirma que fides está revestido de fiducia, la cual a su vez está revestida de certitudo. La evidencia o testimonio que lleva a esta conclusión es tanto objetiva (primariamente) como subjetiva. La subjetiva incluye la fe, testimonio del Espíritu, buenas obras, y la lucha entre la carne y el Espíritu, lo cual no difiere de los contemporáneos reformados (p. 204). La diferencia viene en la parte objetiva. Para los reformados lo objetivo es el decreto eterno de Dios. Para Arminio es el amor de Dios.

Significativamente, Stanglin argumenta, “Arminio ve el amor de Dios por la humanidad como algo más que un medio (uti) para llegar al fin de obtener Su propia gloria (lo cual sería el Supralapsarianismo Reformado, JMH), sino que también el deseo de disfrutar (frui), en la bienaventuranza de la criatura como el fin de Dios” (p. 220). En otras palabras, el fin del amor de Dios no es Su propia gloria como si Dios fuese egocéntrico sino disfrutar de la comunión con Su creación. Este es el fundamento base de la seguridad: todos los creyentes saben que son amados. Este amor, el cual los creyentes reformados no pueden conocer con certeza ya que no pueden ver el decreto divino, produce una certeza presente sin llevar ni a la desesperación ni a la presunción.

Stanglin ha argumentado efectivamente y persuasivamente que la seguridad no es solamente significativa para Arminio sino que fue su “principal” preocupación soteriológica (p. 243). Como la doctrina reformada de la predestinación no podría proveer una “sana doctrina de seguridad”, Arminio disintió de la Ortodoxia Reformada de sus colegas. La seguridad, entonces, era “tanto el punto de partida como la meta concluyente de su sistema” (p. 244).

Este es un libro significativo. Es uno de los pocos libros disponibles que tratan con una crítica sustancial sobre Arminio. Solamente podemos esperar que esto anime a otros a seguir los pasos de Stanglin.

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/j-c-thibodaux-the-cancer-in-calvinism/) donde se encuentra el post original]

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