Brian Abasciano, “Una respuesta a John Piper sobre el Corazón de la División entre el Arminianismo y Calvinismo”

En el episodio 24/06/19 de “Ask Pastor John” podcast, John Piper habló de lo que él considera ser el corazón de la división entre el Arminianismo y Calvinismo. En su mente, tiene que ver con que “hay dos muy diferentes perspectivas acerca de cómo la gracia de Dios funciona y trae a las personas de una oscuridad espiritual, muerte e incredulidad, a la luz, vida y fe, lo cual llamamos salvación y unión con Cristo”. Él determina la diferencia entre la perspectiva calvinista y arminiana, según si el hombre (arminianismo) o Dios (calvinismo) toman la decisión final y definitiva, para que una persona crea en Cristo[1]. Esta es otra manera de hablar de la clásica distinción entre la Gracia Resistible (perspectiva arminiana) vs. Gracia Irresistible (perspectiva calvinista).

Piper es de ser elogiado por articular con precisión, citando a un teólogo arminiano, la perspectiva arminiana clásica de la Gracia Preveniente, en la cual el arminianismo enseña que es necesaria para que los pecadores sean capacitados para creer en Cristo. Desafortunadamente, Piper falló en mencionar que la perspectiva arminiana clásica no es ni la única ni la perspectiva arminiana frecuente sobre la Gracia Preveniente. La perspectiva clásica concibe la Gracia Preveniente como una Regeneración Parcial. Esto permite a John Piper argumentar contra la perspectiva clásica usando Efesios 2:4-7, el cual habla de la regeneración, señalando que el texto no puede “ser correctamente interpretado diciendo que hay una división en la regeneración o una división en estar vivo”. Pero la perspectiva arminiana más frecuente hoy en día no ve a la Gracia Preveniente como Regeneración Parcial, sino como la obra de Dios de asistir a los pecadores para creer en el evangelio de varias maneras tales como iluminándolos, convenciéndolos, atrayéndolos, abriendo sus corazones, etc. Sea que el argumento de Piper contra la perspectiva clásica es exitosa o no, es inmune a la perspectiva más frecuente sobre la Gracia Preveniente, ya que no sostiene ninguna división en la regeneración.

Por otro lado, el propio texto de prueba de Piper le da un tiro por la culata, porque revela que la fe precede a la regeneración. Pero la perspectiva de Piper (calvinista) concibe que la regeneración precede a la fe y, de hecho, es lo que indefectiblemente trae al pecador a abrazar voluntariamente a Cristo como Señor, Salvador y Riqueza. Nótese que Efesios 2:5 iguala que Dios nos da vida juntamente con Cristo (regeneración) con Dios salvándonos por gracia: “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (RV60). Entonces, en el verso 8, Pablo explica que esta salvación/regeneración toma lugar a través de la fe, lo cual coloca a la fe, en un orden lógico, antes que la regeneración, como un medio a través del cual la regeneración se efectúa: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8ª). Colosenses 2:12-13 habla similarmente cuando indica que somos resucitados (regenerados) con Cristo mediante la fe y que se nos otorgó vida (regenerados) juntamente con Cristo (al menos en un orden lógico) el perdón de nuestros pecados, lo cual por supuesto, viene a nosotros a través de la fe.

Finalmente, me gustaría hablar del enfoque de Piper con respecto a la decisión final y definitiva. Su enfoque parece ser que lo que es finalmente decisivo para que nosotros creamos, sea que creamos voluntariamente o que Dios irresistiblemente causa que nosotros creamos, a veces parece fusionar esto con la salvación. Esta es una extraña combinación en este contexto porque todos estamos de acuerdo que la fe es un acto humano y la salvación es un acto divino. No es como si Dios creyera por nosotros. No, nosotros creemos en Jesús para salvación y para nada Dios está creyendo en nuestro lugar o algo similar. Además, Las Escrituras hacen claro que la fe no es una obra. Así como Pablo dice en Romanos 4:4-5, “Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (RV60). Así como Piper admite, el Arminianismo y Calvinismo están de acuerdo en que “los hombres caídos, apartados de la gracia especial, no pueden por sí mismos producir vida o producir su propia fe”. No podemos creer por nuestra propia cuenta. Necesitamos que Dios nos capacite sobrenaturalmente para creer. Eso es lo que hace la Gracia Preveniente. Pero seguimos siendo nosotros los que creemos. Y esto no es una cuestión de si Dios quiere o no quiere que creamos. Las Escrituras son claras en que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4 RV60). Además que la Palabra está repleta de ejemplos de personas resistiendo y rechazando la gracia de Dios con la intención de traerlos a una respuesta a Dios en confianza y obediencia (2 Reyes 17:7-23; Isaías 5:1-4; Jeremías 25:3-11; 26:1-9; 35:1-19; Ezequiel 24:13; Nehemías 9; Zacarías 7:11-14; Mateo 23:37; Lucas 7:30; 13:34; Juan 5:34, 40; Hechos 7:51-53; Romanos 2:4-5; 2 Corintios 6:1-2; Hebreos 10:29).

La regeneración/salvación, por otro lado, es un acto único de Dios que lleva a cabo en respuesta a nuestra fe. Dios, como el Salvador, es quien es finalmente decisivo en nuestra salvación. Ya que Él es quien soberanamente planeó, inició y ejecutó el plan completo de salvación. Él es quien soberanamente determinó las condiciones para la salvación, proveyó para la salvación y es quien salva. Sin Él, es absolutamente imposible que haya salvación. Además, ¡Él se acercó cuando estábamos en enemistad contra Él y mientras ignorábamos el peligro extremo en el que estábamos por nuestro pecado contra Él! Que Él nos da la posibilidad de una decisión genuina en la que podemos o no recibir su salvación que ofrece en el evangelio, el cual está en Su control y Su criterio. Aquél que da un generoso y gratuito regalo a quien es necesitado es Aquél quien finalmente decide en enriquecer al pobre de espíritu.[2][3]

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/brian-abasciano-a-response-to-john-piper-on-the-heart-of-the-divide-between-arminianism-and-calvinism/) donde se encuentra el post original]


[1] Piper no usa el lenguaje de “decisión” aquí, pero pienso que probablemente es la manera más justa de establecer su punto.

[2] Este párrafo es adaptado de mi artículo “Clearing Up Misconceptions about Corporate Election,” Ashland Theological Journal 41 (2009) 59-90.

[3] Nota del traductor: este artículo pensamos traducir en el futuro.

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