Rafael Stingel sobre la Depravación Total

Hace unos días me pasaron en este grupo este artículo que habla sobre la Depravación Total y Parcial en el arminianismo. Tuve varias reacciones. La primer reacción, me dio gusto que a base de escribir y asesorar a ministerios calvinistas, como BITE, se han dado cuenta que Arminio y el Arminianismo Clásico no enseña ningún tipo de «Libre albedrío libertario» (pelagianismo), ni ninguna «Depravación Parcial» (semipelagianismo). Pero la segunda reacción, fue de un poco de risa, ya que se usa una falacia de «mono de paja» ya muy vieja y gastada en contra del arminianismo wesleyano (en realidad, originalmente se usa para todo el arminianismo sin hacer ninguna distinción), que el arminianismo wesleyano al creer en la «gracia preveniente», el arminianismo wesleyano cree que «hay un lugar intermedio entre la Depravación Total y la Salvación»; y pues esto simplemente se dice porque no se conoce la teología, ni la soteriología wesleyana.Primero, debemos definir que es la gracia preveniente, en la soteriología wesleyana. Es una «obra previa» (de allí el término «preveniente» o «antescedente») que según Garrastegui & Jones, en el libro anexo como guía estudio en las Obras de Wesley en su edición en español; «Estas Doctrinas Enseñó», obra de tres maneras:

  1. Una restauración «parcial del libre albedrío», en cuanto a «las cosas espirituales y morales se refiere», pero que no atañen a su salvación; por lo que no es una «gracia habilitadora» ni una «gracia salvífica». Como dicen Garrastegui & Jones: «Esto quiere decir que la persona ya no esta condenada a rechazar la salvación cuando se le presente, sino que puede aceptarla libermente» [1]; es decir, no es una habilitación, sino una preparación previa en el hombre para que el hombre totalmente depravado no este obligado a rechazar el Evangelio, que es lo único que puede hacer.
  2. El segundo aspecto con el que obra la gracia preveniente, es con un «cierto conocimiento de Dios» [2] revelado al hombre; principalmente en la Creación de Dios (Romanos 1:18-21) y que esta revelación parcial de Dios hace a todo el mundo «inexcusable» (Romanos 2:1a).
  3. La tercer forma en la que la gracia preveniente opera en el hombre, también es para hacerlo «inexcusable», esto es, con la iluminación, de lo que Wesley define como la «consciencia natural» (Romanos 2:14-16). La «consciencia natural» no es, como mucha gente piensa como «una herencia natural» dada al hombre, pero esto no es así, sino que la consciencia natural «es un regalo de la gracia anticipante (preveniente) y toda la gente la posee, a pesar de que es más fuerte en algunas personas que otras» [3]; por lo que la gracia preveniente puede ser resistida, ya que la consciencia, solo nos dicta lo que es bueno y malo, y podemos ir «en contra de nuestra consciencia, ya que «Toda la gente tiene buenas intenciones, una que otra vez, aunque la mayoría se deshace de ellas antes de que echen raíces en sus vidas. Hasta cierto punto todo el mundo tiende a sentirse mal cuando hacen algo en contra de lo que les dicta su consciencia, y esta experiencia de sentirse incomodos por estos actos es el primer paso para entender la voluntad de Dios» [4]. El hombre, en su estado natural, no puede hacer ningún acto bueno, debido a la caída de Adán y a su consecuencia, la Depravación Total (Romanos 3:9-20), entonces, cualquier atisbo de bondad en el hombre, es debido a la gracia de Dios, como lo dice Mildred Bangs Wynkoop, en su libro «Bases teológicas de Arminio y Wesley»: «El hombre natural es diabólico, malo y completamente corrupto. Si hay algo de bueno en cualquiera de los seres humanos se debe solamente a la gracia de Dios. El hombre está completamente pervertido (depravado) e imposibilitado en sí mismo. La gracia es responsable de todo lo bueno o cualquier capacidad que haya en el hombre. Ni siquiera el cristiano, por mas establecido que esté, posee bondad en sí mismo» [5].

La declaración que dice: «La Depravación parcial en los arminianos wesleyanos con la noción de la gracia preveniente en realidad es una descripción de la obra del Espíritu Santo otorgándole la gracia al pecador de modo que pueda tener una respuesta de aceptación del Evangelio y actuar en fe y arrepentimiento para recibir esta salvación», solo muestra, quiero creer, una «falta de investigación» o de a tiro ignorancia del autor, ya que para Wesley y por lo tanto, el arminianismo wesleyano, la gracia preveniente no es la etapa que es decisiva para el hombre en su salvación; como lo enseña el arminianismo reformado/clásico. Para Wesley, en su Ordus Salutis, la gracia preveniente, solo era la primera etapa de las diferentes manifestaciones de la gracia que el hombre experimenta, ya que «de su plenitud tomamos todos y gracia sobre gracia» (Juan 1:16). Para Wesley, había cuatro etapas de la gracia de Dios en la vida del hombre:

  1. Gracia Preveniente (donde la conciencia natural del hombre es iluminada).
  2. Gracia Convincente: Que es el convencimiento de pecado por el Espíritu Santo durante la predicación del Evangelio.
  3. Gracia Justificante: que justifica por la fe al hombre.
  4. Gracia Santificante: Que auxilia en la santificación y la perseverancia al cristiano regenerado.

Solamente en la Gracia Convincente, el libre albedrío del hombre es completamente abierto para que pueda aceptar y poner su fe en Cristo o rechazar el Evangelio; no en la Gracia Preveniente. Ya que la Gracia Convincente, es «el proceso por el cual el Espíritu Santo despierta a los pecadores dormidos y los confronta con su verdad. Conocerse uno mismo es el corazón del arrepentimiento. Es el comienzo de la restauración del conocimiento sobre el propio ser y sobre Dios y los caminos de Dios perdidos por culpa del pecado» [6]. Para Wesley, la predicación de la Palabra de Dios eran lo que el llamaba «las Saetas del Todopoderoso» (Job 6.4; Sal. 38.2), que herían los corazones de los oyentes. Era común que en sus reuniones, la gente calamara a gran voz y llorará descontroladamente por esa convicción de pecado en sus vidas. Solo durante esta operación de la Gracia Convincente, es » la manera en que Dios rompe el corazón de piedra en pedazos» [7]. En esta etapa y solo en esta etapa, el hombre es verdaderamente libre de ejercer su libre albedrío para su salvación, no antes.El querer equiparar al arminianismo wesleyano (en realidad era a todo el arminianismo) con el semipelagianismo, ya es muy antigua y como decimos en México, «ya choreada» porque se le ha dado respuesta una y otra vez, aún por autores con soteriología calvinista. Ya se demostró, que el estado natural del hombre, no es este estado «intermedio» que quieren dar a entender, ni menos un estado de «libre albedrío» donde el hombre puede cooperar libremente y dar el primer paso; ya que si se cree que en el arminianismo, el hombre es el que da el primer paso, es solamente un completo ignorante, ya que como dijo el pastor Sugel Michelén: «El semi-pelagianismo enseña que el hombre es capaz de iniciar su propia salvación, aunque no puede completarla por sí mismo» [8]. El como Dios «da el primer paso» en la salvación, con la doctrina de la Gracia Preveniente, es ilustrada por el pastor A.W. Tozer, en su clásico, «La Búsqueda de Dios», empezando su primer capítulo el dice:»La teología cristiana enseña la gracia preveniente, que, dicho brevemente, significa que el hombre, antes que busque a Dios, Dios está buscándole. Antes que el hombre pueda pensar bien acerca de Dios, debe haber en él una iluminación interior. Esta puede ser imperfecta, sin embargo, el hecho existe y es la causa de todos los anhelos, búsquedas y oraciones subsiguientes. Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de dar con él. “Nadie puede venir a mi —dijo el Señor Jesús- si mi padre celestial no le trajere” Y es esa atracción de Dios lo que nos quita todo vestigio de mérito por haber acudido a él. En este sostén divino, y seguimiento humano no hay contradicción alguna, porque como dice Von Hugel, Dios es siempre previo, pero en la práctica (esto es, cuando el hombre responde a la obra de Dios) el hombre debe salir en busca de Dios. Debe haber de nuestra parte una respuesta recíproca a la atracción de Dios, si queremos disfrutar de la experiencia. Este interés, este anhelo ferviente, lo tenemos expresado en el Salmo 42, donde dice: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por tí, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré, y compareceré delante de Dios?” Este es un profundo llamado a lo profundo, y así lo entenderá el corazón anhelante. La doctrina de la justificación por la fe -verdaderamente bíblica y bendita liberación del legalismo estéril y los vanos esfuerzos personales- ha caído en nuestros días en mala compañía. Muchos la han interpretado en manera tal que ha formado una barrera entre el hombre y el conocimiento de Dios. Todo el procedimiento de la conversión religiosa ha llegado a ser una cosa mecánica y sin espíritu. La fe, según dicen, puede llegarse a ejercer sin que tenga nada que ver con los actos de la vida, y sin turbar para nada al yo adámico. Se puede “recibir” a Cristo sin entregarle el alma ni tenerle amor alguno» [9].El hombre no puede dar el primer paso para ir a Dios, si el Padre no lo atrae primero (Juan 6:44), pero es por eso que «todos serán enseñados por Dios» (Juan 6:45), para que el hombre pueda responder a ese llamado. Es por eso que como dice el pastor Sugel Michelén:»Es importante señalar que el arminianismo no debe ser confundido con el semi-palagianismo que abunda en tantas iglesias en el día de hoy. El semi-pelagianismo enseña que el hombre es capaz de iniciar su propia salvación, aunque no puede completarla por sí mismo. El arminianismo, en cambio, nos dice que el hombre no puede dar el paso inicial hacia la salvación, a menos que sea capacitado primero por la gracia “resistible” de Dios» [10].De hecho, ante esa verdad, el predicador bautista particular Charles Spurgeon, expresó que: “en aquel avivamiento bajo el Sr. Wesley cuando los Metodistas Wesleyanos tenían mucho que compartir, pero permítanme decir, que la fortaleza del Metodismo Wesleyano era su Calvinismo” [11]. Spurgeon no quería decir que los Wesley’s se habían en secreto convertido en calvinistas, sino que la gran verdad que ellos predicaban, no era una «Depravación Parcial», sino una «Depravación Total», como prosigue diciendo:“El gran corporativo Metodista se alejaba del Pelagianismo por completo y en parte. Ellos defendían la depravación total del hombre, la necesidad directa de la obra del Espíritu Santo, y que el primer paso para el cambio no proviene del pecador, sino de Dios. Ellos negaban en todo tiempo que fueran Pelagianos. ¿Los Metodistas no creen tan firmemente como nosotros, que el hombre es salvo por la operación del Espíritu Santo y solo del Espíritu Santo? ¿y no están llenos los sermones del Sr. Wesley de esta verdad, que el Espíritu Santo es necesario para la regeneración? A consideración de cualquier error que él hubiera cometido, el siempre continuamente predicaba sobre la necesidad del nuevo nacimiento por medio del Espíritu Santo, y hay muchos puntos de acercamiento con nosotros, como, por ejemplo, el de la inhabilidad humana. No importa cuánto nos molesten cuando decimos que el hombre, por si mismo, no puede arrepentirse o creer; a pesar de eso, los estándares Arminianos antiguos dicen lo mismo. Es verdad, ellos afirman que Dios ha dado gracia a cada hombre, pero ellos no pelean el punto que, alejado de la gracia, no hay habilidad en el hombre para hacer lo bueno respecto a su salvación” [12].Me da gusto que el autor de este artículo al que le estoy dando respuesta se acaba de unir a nuestro grupo. Hno. Jose Rivas; espero que esta pequeña contribución sea de edificación y espero que seamos de edificación a su vida.

Bibliografía

[1] Garrastegui, Celsa; Jones, William; Estas Doctrinas Enseñó (Wesley Heritage Foundation), p. 70
[2] Garrastegui, Celsa; Jones, William; Ibid. p. 70
[3] Garrastegui, Celsa; Jones, William; Ibid. p. 71
[4] Garrastegui, Celsa; Jones, William; Ibid. p. 71
[5] Bangs Wynkoop, Mildred; Bases Teológicas de Arminio y Wesley, (Casa Nazarena de Publicaciones), p. 71
[6] Garrastegui, Celsa; Jones, William; Op. Cit. p. 72
[7] Garrastegui, Celsa; Jones, William; Op. Cit. p. 73
[8] Michelén, Sugel; Los cinco puntos del arminianismo; En Coalición por el Evangelio; https://www.coalicionporelevangelio.org/…/los-cinco…/
[9] Tozer, A.W.; La Búsqueda de Dios, tomado de: https://www.serafincontreras.com/sigamos-ardorosamente-a…
[10] Michelén, Sugel; Op. Cit.[11] Spurgeon, Charles; Misrepresentations of Calvinism Cleared Away, En https://www.bereansoftallassee.com/…/Spurgeon…

Este post fue originalmente escrito por Rafael Stingel en un grupo de Facebook (Molinistas y Arminianos). Para ver el post original, haga click aquí.

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