Respuesta a Juan de Tereré Virtual

Introducción

Estas imágenes las subió el hermano Juan en el grupo de Whatsapp de Tereré Virtual, una organización dedicada al evangelismo en las redes. Dedico este artículo para responder al desarrollo de la doctrina de la Perseverancia de los Santos, que se dan en estas imágenes. No creo en esta doctrina, pero como siempre me gusta aclarar, no considero fundamentales estas cuestiones para la vida cristiana (dependiendo del caso), simplemente el que pienses que la salvación se pierda o no, no afecta realmente el evangelio, a menos que se crean de una manera insana y desequilibrada.

En fin, yo no creo en la doctrina de la Perseverancia de los Santos, y creo que un verdadero cristiano y regenerado, puede apostatar de la fe e irse al infierno. Cabe aclarar que no creo en una salvación por obras, sino a una salvación por fe, y por lo tanto, creo que la condenación se debe a una falta de fe. En otras palabras, pienso que la salvación solamente se podría “perder” por incredulidad, y llegar a esta incredulidad tiene su proceso; lo que quiere decir que no sucede de un día para el otro, sino que es un punto crítico en el que una persona abandona completamente la fe; y, por tanto, es abandonado por Dios (Hebreos 6:6). Habiendo aclarado mi posición de forma breve, comenzaré a tocar título por título según el orden expuesto en las imágenes, aclarando que cada título de las imágenes los pondré en subrayado y/o entre comillas.

“La doctrina de la certidumbre”

Tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo con el punto 1 y 2, así como del 3 (según lo que entiendo como “seguridad”), sin embargo, estoy con dudas sobre el punto 4. Yo creo que cuando en 2 Corintios 13:5 nos dice que constantemente debemos examinarnos si estamos en la fe, implica el cuestionamiento de tal fe. Claramente, no se trata de cuestionar uno su comunión con Dios cada vez que peca, pero, ¿qué pasa si me estoy enredando y esclavizando con un pecado? ¿No es suficiente razón para dudar de que soy hijo de Dios? Definitivamente sí. Una cosa es pecar en una ocasión específica, y otra muy diferente es practicar el pecado (1 Juan 3:8), así que, la duda de que uno es salvo, no es mala, ya que, en este contexto, es necesaria.

Por otra parte, creo que sí es posible que uno use esta doctrina de seguridad incondicional de salvación, para perseverar en el pecado. Es un cliché pensar que un cristiano no pueda usar de excusa esta doctrina para perseverar en el pecado, ya que, de hecho, en Las Escrituras mismas vemos esta posibilidad (Gálatas 5:13). Por supuesto, si se hace un debido énfasis a la vida piadosa que debe tener un creyente, no habría ningún problema. Pero un sobre-énfasis innecesario de la salvación por gracia, sin hablar lo suficiente de frutos, puede ser muy peligroso.

“Las razones para la seguridad eterna”

  • En este punto, titulado “Razones relacionadas con el Padre”, se hace un desarrollo de Romanos 8:30 y Juan 10:28-29, además del poder de Dios de guardar al creyente expuestos en los pasajes de 1 Pedro 1:5 y Judas 24. Desarrollemos pasajes por pasajes:
  1. Romanos 8:30: Este pasaje hace referencia a los creyentes. Todos los creyentes son predestinados, llamados, justificados y luego glorificados. Ahora, esto no puede suceder con un incrédulo, por tanto, si un individuo creyente se vuelve un incrédulo, estos pasajes dejan de aplicarse a tal individuo, ya que esta promesa es solamente para creyentes. Es importante resaltar que esta promesa, son para los que “aman a Dios” (Romanos 8:28), pero, ¿qué pasa si dejas de amar a Dios?
  2.  Juan 10:28-29: La promesa de “no serán arrebatas de mi mano” es cierta, para “las ovejas” que oyen y siguen a Cristo (Juan 10:27), ¿qué pasa si dejas de oír y seguir a Cristo? ¿Seguirá aplicándose esta promesa a ti?
  3. 1 Pedro 1:5 y Judas 24: Ambos pasajes hablan de que Dios guarda al creyente. Nuevamente, el problema está en no ver la condicionalidad en estas promesas, y es que, esto solamente se aplica a creyentes. Dios no guarda a un incrédulo, ¿no? Entonces, ¿por qué guardaría a alguien que voluntariamente se vuelve incrédulo?
  • En “Razones relacionadas con el Hijo” se desarrollan un poco Romanos 8:33-34 y Juan 6:39-40, así como un breve comentario acerca de la abogacía de Cristo:
  1. Romanos 8:33-34: Nuevamente, estas promesas son condicionales a la fe en Cristo, por esto, el apóstol Pablo dice que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús al principio del capítulo (vv. 1), pero, ¿qué ocurre a los que dejan de estar en Cristo Jesús? De hecho, el apóstol Pablo dice a su audiencia (de creyentes) que, si ellos viven conforme a la carne, morirán, pero que, si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán (vv. 13). Claramente, solamente los hijos de Dios son capaces de ser guiados por el Espíritu (vv. 14), por lo tanto, solamente un creyente podría elegir entre estas dos opciones, y en una de esas opciones hay muerte espiritual; por lo tanto, un creyente puede decaer en una muerte espiritual, que es equivalente a la incredulidad.
  2. Juan 6:39-40: El argumento aquí es que la promesa se aplica a los que “creen” en Cristo y no a los que “creen y perseveran”. Sin embargo, el verbo “creer” del verso 40 está en presente, lo cual significa, que es una persona que se caracteriza por creer en el Hijo, lo que implica la perseverancia. A una persona que deja de creer, no puede aplicársele esta promesa, de la misma manera que a cualquier tipo de incrédulo. Nuevamente, el problema aquí está en ignorar las condiciones de la promesa.
  3. La abogacía de Cristo: Esta promesa solamente se aplica a los que andan en comunión, es decir, a los que confiesan sus pecados al Padre y se limpian a través de la sangre de Cristo (1 Juan 1:5-10, con énfasis en el verso 9), es por eso que Cristo es nuestro abogado. Si decimos que Cristo es nuestro abogado independientemente de nuestra fe o arrepentimiento, estamos hablando de algo que no existe en la Palabra.
  • “Relacionadas al Espíritu”: Aquí el argumento es que al ser salvo, el Espíritu nos regenera (nuevo nacimiento), mora en nosotros, nos bautiza en el cuerpo de Cristo, y nos sella, y si perdemos la salvación, implica que todo esto se deshace. Efectivamente, si perdemos la salvación, todo esto se deshace, porque estas promesas son para los creyentes. Podemos apagar el Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 5:19) y podemos ser desgajados del cuerpo de Cristo (Romanos 11:22), y claramente, si la salvación está relacionada con la santificación, entonces está condicionada a la fe (Juan 3:16). Así que sí, Las Escrituras nos hablan de la posibilidad de que esto ocurra.

Por último, se habla un poco de que algunos creyentes serán salvos como por fuego (1 Corintios 3:15) no toma en cuenta que este pasaje habla de siervos que son probados por el tipo de obra que edifican en Cristo (1 Corintios 3:12) pero, son obras en Cristo, así que, no hay razones contextuales para relacionar esto con la doctrina de la apostasía. Todos los que están en Cristo son salvos, y solamente los que no están o dejan de estar en Cristo, son condenados.

“Creyentes y profesantes”

  1. “La realidad de una mezcla de lo verdadero y falso”: sin duda existen falsos creyentes, así como lo exponen algunos pasajes citados en la imagen: 2 Corintios 11:13-15, Mateo 13:24-30, 47-50 y Gálatas 2:4. Sin embargo, que existan falsos creyentes no significa que todos ellos siempre hayan sido falsos creyentes y 2 Pedro 2:1-2 es una prueba de ello, ya que, claramente en este pasaje dice que estos falsos maestros “negarán al Señor que los rescató” (versículo 1) así que, este es el ejemplo claro de apóstatas: personas que antes eran creyentes (fueron rescatados) y luego se volvieron incrédulos (negarán) (desarrollaré este pasaje más adelante).
  2. “Ilustraciones escriturales de falsos profesantes”: aquí se citan varios ejemplos de falsos creyentes, pero nuevamente, se supone por adelantado que los discípulos descritos en Juan 6:64-66 nunca fueron creyentes, pero, la realidad es que no sabemos tal cosa. Si “volvieron atrás” posiblemente sea un claro ejemplo de apostasía… personas que antes seguían a Cristo y luego se volvieron atrás.
  3. Sobre este punto estoy de acuerdo, así que prosigamos al siguiente título.

“Posición y estado de los creyentes”

 1, 2 y 3- “Hay tres clases de gente: natural, espiritual y carnal”: Basado en lo que dice en el punto 3, de “Nuestra Posición”, no hay diferencia entre un creyente espiritual y uno carnal, lo cual es cierto, mientras sea creyente. Sin embargo, hay una implicancia muy peligrosa aquí, y es que, ¿cuán peligroso sería para un creyente carnal, sentir una seguridad incondicional a su salvación, independientemente a su estilo de vida? Sabemos que la salvación es por fe y no por obras, sin embargo, así como es aclarado en el título anterior de “Ilustraciones escriturales de falsos profesantes”, en Santiago 2:14 se aclara que una fe debe tener obras que la evidencien, y claramente los creyentes carnales no lo hacen, así que, ellos no tienen por qué tener ninguna seguridad, de que tendrán tal promesa de salvación, ya que pasajes como Hebreos 3:18-19, 6:11-12 y Romanos 11:22, conectan la desobediencia constante con una incredulidad, y por supuesto, Dios tolerará la incredulidad solamente un tiempo, ya que aunque Dios tiene paciencia esperando que las personas se arrepientan (Romanos 2:4-5) no esperará siempre (Hebreos 3:11). Hablar de creyentes carnales con la misma seguridad de alcanzar la salvación, que de los creyentes perseverantes, es bastante peligroso, y los típicos “abusos de la gracia” suceden por este tipo de implicancias.

“El título o posición del creyente en Cristo”

Todos los títulos citados aquí, como bien lo dice el título, y Efesios 1:3 (citado en la imagen misma), todas estas bendiciones son “en Cristo”. No son bendiciones para un incrédulo, sea uno que siempre lo fue o un ex-creyente. Lo que tendría que probar este tipo de defensas es, si es realmente imposible que un creyente deje de serlo.

Mi desarrollo

Con “mi desarrollo” me refiero a que expondré dos pasajes que considero que enseñan que un creyente puede dejar de serlo, apartarse de la fe e irse al infierno. Veamos:

  • Juan 15:1-6

1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

3Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

El versículo 6 dice claramente que todo aquél que no permanece, será echado al fuego. El fuego es una figura muy usada por Jesús para hablar del infierno, y es bueno aclarar que Jesús habla de aquél que “no permanece en Él” ya que Él es la vid. También debemos aclarar que aquél que “echa” al pámpano (al que está en la vid) es el Padre, ya que según Jesús en el verso 1, el Padre es el labrador. Desde el verso 1 al 6, habla de creyentes, porque habla de dos tipos de personas que “están en la vid”, las que permanecen (verso 5) y las que no (verso 6). Por lo tanto, este pasaje enseña que uno puede estar en Cristo, pero dejar de permanecer en Él, o en otras palabras, uno puede ser creyente y luego dejar de serlo.

  • 2 Pedro 2:1, 20-21

1Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

Como había dicho anteriormente, este pasaje habla de falsos profetas a quienes “el Señor los rescató”. Aquí la palabra griega es ἀγοράζω (agorazō) la cual tiene el significado de “comprar” y es usado en el Nuevo Testamento como verbo de “comprar” cualquier bien y objeto, así también se usa en el contexto de redención. Claramente, aquí se traduce “rescatar” porque el contexto tiene que ver con la salvación. Por tanto, estas personas que fueron rescatadas por Jesús, estarán negándolo en el futuro, convirtiéndose en falsos maestros, y por tanto, apóstatas. Eran creyentes, y dejaron de serlo. Los versos siguientes lo enfatizan aún más:

20Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.

21Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.

En este caso, la palabra griega traducida como «escapado», solamente aparece en esta epístola, y solamente se usa en el contexto de santidad, y de hecho, en pasajes anteriores (2 Pedro 1:4 y 2 Pedro 1:18) se aplican solamente para un contexto cristiano. El uso de una palabra griega se determina por el uso que le da el autor, y claramente lo usa para ese contexto, y sería raro que el autor use una palabra de manera diferente sin ninguna especificación clara, así como el apóstol Pablo hace una distinción con lo que se refiere a “escogidos/elegidos” en Romanos 11. Lo mismo ocurre con la palabra griega de «conocimiento», pero, la diferencia es que esta palabra griega no solamente está presente en esta epístola, sino también en varias otras, y su uso es en el contexto cristiano en su gran mayoría: de conocer a Cristo espiritualmente. Aunque, de hecho, el apóstol Pedro solamente lo usa de esta manera en 2 Pedro 1:2, 3 y 8. Por cierto, esta misma palabra está en el verso 21, cuando dice, “habiendo conocido el camino de justicia”.

Aquí tenemos ya dos palabras griegas que enfatizan un contexto cristiano, así que, estos falsos maestros se habían escapado de las contaminaciones del mundo (santificación) y conocieron al Señor Jesucristo (relación con Dios) y luego se volvieron a enredar y vencer por estas contaminaciones. En otras palabras, eran creyentes, que luego se apartaron del camino (2 Pedro 2:21).

Conclusión

Nuevamente, aclaro que no considero estas doctrinas fundamentales, como para dividirme de otros hermanos por esto. He aclarado brevemente por qué creo lo que creo, simplemente a modo de compartir, que existen hermanos que piensan diferente, y que no deberíamos dividirnos por eso. Que el Señor bendiga y edifique a todo aquél que lea este escrito, a fin que lo motive más para estudiar la Palabra, sea o no partidario de mi postura.

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