Brian J. Abasciano, “Elección Corporativa en Romanos 9: Una Respuesta a Thomas Schreiner” (Parte 4)

4. La selección de un grupo en lugar de otro y la propia validación del concepto de Elección Corporativa. En su sección final, Schreiner argumenta que la Elección Corporativa no es menos arbitraria que la Elección Individual Calvinista y que la típica perspectiva de la Elección Corporativa es especiosa ya que no sostiene realmente una elección de grupos, sino que constituye una entidad abstracta o un concepto[1]:

a. La arbitrariedad de la elección y Romanos 9:11-12, 16. En relación a la arbitrariedad de la elección, Schreiner argumenta principalmente que aún si la Elección Corporativa fuese cierta, Romanos 9:11-12, 16 tendría que implicar entonces que Dios predestina la fe de un grupo elegido y que la fue es entonces consecuencia de la elección. Pero esta construcción es sospechosa. Romanos 9:11-12 no busca realmente hacer una observación sobre la elección per se, sino que usa el ejemplo de la elección de Dios de Jacob (el cual tiene todo un significado corporativo) para afirmar acerca del propósito de Dios en la elección[2], el cual descansa en la soberanía y llamado de Dios en lugar de esfuerzos humanos. El cumplimiento del propósito de Dios y Sus promesas para bendecir al mundo (Romanos 9:4, 6-9) dependen de Su libertad soberana para designar a quién Él escoge como Su pueblo pactual cualquiera fueren las condiciones que Él decida establecer[3]. Esta interpretación se confirma por el hecho de que Romanos 9:10-13 apoya la insistencia de Romanos 9:8 que “no todos los descendientes naturales de Abraham son necesariamente hijos de Dios. Solo los hijos de la promesa son considerados hijos de Abraham”. La frase de “hijos de la promesa” es una rica designación que definitivamente incluye la fe como una característica definitoria de aquellos a quienes se refiere, ya que Romanos 4, 8, Gálatas 3-4 y el trasfondo veterotestamentario que rodea a Isaac, lo demuestran[4].

Entonces Romanos 9:16 desarrolla el mismo punto que Romanos 9:11-12: El otorgamiento de la misericordia de Dios depende de Él en lugar del hombre (Véase el punto III.1). El verso no menciona las razones de Dios para desplegar Su misericordia, mucho menos mencionaría que no tiene razones relacionadas a las personas[5], más bien lo que dice el verso es que Él tiene el derecho a actuar como Él desee. En el contexto tanto de Romanos en general como en Romanos 9-11, esto significa que Él tiene el derecho de tomar como su pueblo pactial a aquellos que tienen fe. “…Es Dios quien decide tener misericordia. No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo” (Romanos 9:16).

Pero estas cuestiones exegéticas han sido debatidas desde hace tiempo y requieren mucha mayor atención de la que puedo dar aquí. Por ahora, me gustaría registrar mi excepticismo en relación a la afirmación de que Romanos 9:11-12, 16 implica que la fe es un resultado predestinado de la elección. Pero incluso si uno está de acuerdo con la conclusión de Schreiner, de que estos versos al menos implican que el pueblo de Dios fue elegido incondicionalmente corporativamente, su visión defectuosa de la Elección Corporativa produce una objeción fatal a lo que él principalmente está intentando argumentar de estos versos, a saber, que incluso si la Elección Corporativa se encuentra en Romanos 9, la (supuesta) Elección Incondicional de un grupo también debe implicar la Elección Incondicional de individuos como individuos. Porque la visión adecuada de la elección corporativa sostiene que lo que es cierto para el pueblo elegido en su conjunto no es necesariamente cierto para los individuos del grupo de forma autónoma. Es más, lo que es verdad para el pueblo elegido como un todo no se aplica equitativamente y directamente a los individuos por ellos mismos, sino que en su aplicación, se aplica secundariamente (aunque ciertamente) a los individuos como miembros del grupo. Esto nos lleva directamente al desafío de Schreiner a la validez del concepto de Elección Corporativa.

b. La validación del concepto de Elección Corporativa. Schreiner acusa a los defensores de la Elección Corporativa de que “no sostienen realmente una Elección Corporativa de un grupo o de personas” sino el escogimiento por parte de Dios de una entidad abstracta o un concepto[6]. Pero esto simplemente no es cierto. Como hemos visto, los individuos paricipan del estatus de electo del cuerpo escogido. Son realmente escogidos, pero únicamente de manera secundaria como miembros de un grupo. He aquí el escándalo de la Elección Corporativa para las sensibilidades individualistas modernas, los cuales encuentran difícil de asimilar los modos de pensar corporativos: el grupo es primario y el individuo secundario. Pareciera que porque el individuo no es primario en el concepto corporativo, Schreiner no puede ver a las personas envueltas en él, y por tanto, el concepto no parece tener sentido para él. Esto sugiere una incapacidad de entender la perspectiva corporativa, la cual era tan prominente entre los antiguos, debido a los supuestos individualistas.

Ciertamente, el argumento de Schreiner en efecto niega grandemente el reconocido concepto veterotestamentario de la elección. ¿Argumentaría que la elección de Israel en Abraham/Isaac/Jacob fue una elección de un concepto en lugar de un grupo de personas? Tal vez afirmaría que, a la luz de sus argumentos, el concepto veterotestamentario de la elección debe ser igualmente individual y que el AT contiene un concepto completo de Elección Individual. Pero esto sería difícil de defender. Hay poca evidencia en el AT como lo cité del comentario de Piper más arriba (véase III.1) y el gran peso de la opinión de los eruditos sugeriría. Claramente, tanto el concepto del AT de la Elección Corporativa como la elección del pueblo son coherentes incluso si los individuos no son el enfoque. Si esto es correcto, entonces el argumento de Schreiner, sobre lo inválido que es la Elección Corporativa, se derrumba.

Es la primacía del grupo sobre el individuo que nos ayuda a explicar por qué es errónea la insistencia de Schreiner de que, si el grupo es escogido, entonces los individuos también deben ser escogidos. Ya hemos visto tanto que Schreiner admite que el lenguaje corporativo no necesariamente se aplica a cada individuo en un grupo y que esto demuestra que el enfoque de tal lenguaje es en el colectivo (véase III.3). Podemos añadir ahora que suele ser verdad, en una perspectiva corporativa, que la identidad del grupo trasciende la identidad del individuo o la mera colección de identidades individuales. Así como el viejo dicho dice, “el todo es más que la suma de sus partes”. Aún así, esto no significa que en el caso de un grupo de personas, el “todo” es solamente una entidad abstracta o un concepto, aunque es cierto que un grupo es inherentemente más general y abstracto que individuos específicos. En cambio, esto significa que la identidad y realidad corporativa transcienden las del individuo por sí mismo y que hay cosas que son ciertas para el grupo que podrían no ser ciertas para el individuo. Esto también significa que la experiencia del individuo de las realidad corporativas depende de su participación en el grupo.

La analogía de un equipo de béisbol que Schreiner ofrece realmente provee una buena ilustración de los modos de pensar corporativos y habla en contra de su propio argumento. Para ser exactos, la analogía demuestra que “elegir un equipo requiere que elijas un equipo entre otros junto a los individuos que lo componen”[7]. Pero Schreiner falla en observar que la compra de un equipo de béisbol es orientada más corporativamente que individualmente. Uno compra/”escoge” un equipo, y los jugadores individuales que son parte del equipo son elegidos como consecuencia de su membresía en el equipo.

Cualquiera que esté familiarizado con el trabajo del béisbol profesional sabe que cuando un nuevo dueño compra un equipo, él no selecciona individualmente cada jugador que él quiera para que sea del equipo, sino que adquiere a los jugadores individuales del equipo como consecuencia de su compra corporativa[8]. El miembro individual actual del equipo es bastante fluido y puede ser diferente de un día para el otro antes o después de la compra. Pero siempre y cuando el dueño sea dueño del equipo, él es dueño de cualquiera que pertenezca al equipo. Hay una distinción entre la compra del equipo/el estatus del equipo como poseído o seleccionado, por un lado, y la adición de jugadores individuales al equipo por el otro lado. El equipo es primario, y la adición o exclusión de los jugadores individuales está orientada al equipo, la participación en la cual ata al jugador individual a los beneficios, responsabilidades y destino del equipo. Entonces, mientras que es formalmente correcta la afirmación, la aseveración de Schreiner, de que la Elección Corporativa implica la Elección Individual, no es correcta de la forma en que a él le gustaría.

La identidad de un equipo de béisbol profesional trasciende la simple colección de sus miembros individuales así como la identidad de cualquiera de sus miembros individuales. Es una entidad corporativa que en muchos casos abarca generaciones, atando/enlazando a todo aquél que participe por su identificación con su identidad corporativa. Llevando esta analogía más lejos, podríamos imaginar que cada año la American League aleatoriamente selecciona uno de sus equipos para un premio especial que se otorgará a la especial notoriedad del equipo como “equipo del año” y un bonus especial de 20.000 $$ para cada miembro del equipo. Esto es equivalente a una elección incondicional. Pero ningún jugador podría reclamar que él fue individualmente escogido como “jugador del año” o incluso recibir el bonus. La Elección Incondicional del equipo no se traduce en una Elección Incondicional de los jugadores individuales como individuos. Mientras que el equipo ciertamente fue elegido incondicionalmente, los jugadores individuales serían elegidos únicamente como consecuencia de su membresía en el equipo. Al mismo tiempo, uno podría decir que los jugadores individuales fueron incondicionalmente elegidos como miembros del equipo. Es más, los jugadores quienes se han unido al equipo en la mitad de la temporada podrían compartir la misma elección incondicional.

No fue mi intención hacer del béisbol profesional determinante para nuestra visión de la elección, pero usar la propia analogía de Schreiner y demostrar que realmente no sostiene su mayor argumento para la elección individual calvinista, sino que realmente apoya el concepto de Elección Corporativa que hemos articulado. No es que Schreiner falle en demostrar que la Elección Corporativa debe de cierta manera envolver los miembros individuales del grupo. Este no es para nada el problema entre la Elección Corporativa e Individual. En esto, ambas posturas concuerdan. Pero la Elección Individual Calvinista afirma más cosas. Afirma que los individuos son (incondicionalmente) elegidos para ser parte del pueblo escogido. Este es un concepto que la Elección Corporativa no apoya, ni tampoco la analogía de Schreiner. Tal parece que la Elección Corporativa sí que evade la arbitrariedad de la perspectiva calvinista después de todo.

PARTE FINAL

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/brian-j-abasciano-corporate-election-in-romans-9-a-reply-to-thomas-schreiner/) donde se encuentra el post original]


[1] Schreiner, «Individual Election» 101-5.

[2] The meaning of the phrase ή κατ’ έκλογήν πρόθεσις του θεού («the purpose of God according to election») is, of course, debated, with many possible semantic options (cf. BDAG, s.v. κατά, Β, esp. B7), most of which are compatible with the interpretation offered above. Moo is probably correct to take the phrase to indicate that election is the means by which God carries out his purpose (Romans 581 n. 53). See further Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 357.

[3] That the purpose of election referred to in Rom 9:11 is none other than God’s purpose to bless the world is suggested by the broader context of Romans as well as by the OT background of Rom 9:6-9, particularly the broader context of Gen 18:10, 14, namely Gen 18:17-19. See Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 271-72, 343, 357.

[4] For a thorough discussion of the phrase, see Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 325-27.

[5] Piper argues that Rom 9:16 teaches unconditional election based largely on Exod 33:19, but in this respect he has mishandled this verse with its idem per idem formula (Justification of God 81- 83, 88-89,157). This is a serious error that undermines the main thesis of his study if G. K. Beale is correct that Piper’s chapter on Exod 33:19 is «the theological cornerstone for the entire mono[5]graph» and that its validity would sustain the book’s essential thesis: «Review of J. Piper, The Justification of God: An Exegetical and Theological Study of Romans 9:1-23,» WTJ 46 (1984) 191- 92; quotation from p. 191. On both Exod 33:19 and Piper’s mishandling of it, see Abasciano, ‘Old Testament in Romans 9:1-9″ 166-71.

[6] Schreiner, «Individual Election» 101.

[7] Ibid. 102.

[8] If we were to consider the formation of a completely new team, it is interesting to note that it was a corporate approach that enabled the Colorado Rockies baseball team to exist before it had any players; I owe this observation to an unpublished paper by William W. Klein.

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