Brian J. Abasciano, “Elección Corporativa en Romanos 9: Una Respuesta a Thomas Schreiner” (Parte Final)

c. Elección en Cristo y Efesios 1:4. Pero, ¿cómo es eso de que los individuos comparten la elección del pueblo de Dios? Schreiner observa correctamente que los defensores de la Elección Corporativa enfatizan que la elección es en Cristo (Efesios 1:4)[1]. Sin embargo, afirma incorrectamente que esta idea concibe que Dios eligió a la Iglesia “para que esté en Cristo”[2]. Esto es exactamente lo que su cita, de Forster y Marston, niegan, como defensores de la postura[3]. Jesús es ciertamente El Escogido (Schreiner entiende muy bien el punto) y la Iglesia fue escogida como consecuencia de estar en Cristo. Cristo es la esfera de la elección. Todos aquellos que están en Él comparten Su escogimiento así como todos aquellos en Jacob/Israel eran también escogidos.

Pero Schreiner tiene problemas con esta interpretación de Efesios 1:4. Él objeta que el texto no habla del escogimiento de Cristo, sino del escogimiento de un grupo de personas/pueblo. Pero la Elección en Cristo es, con total seguridad, el trasfondo y significado del verso. Schreiner está en lo correcto al decir que el verso enfatiza la elección del pueblo en lugar de la elección de Cristo (aunque incluso este punto puede ser puesto en duda tomando en cuenta el énfasis de la frase “en Cristo” o su equivalente a lo largo de Efesios 1:3-14). Pero la interpretación corporativa de Efesios 1:4 no desplaza el énfasis del verso a la elección de Cristo, sino simplemente revela el trasfondo del lenguaje y nos ayuda a entender lo que significa para Dios el haber escogido a la Iglesia en Cristo, El verso claramente asume la elección de Cristo similar a las afirmaciones en el AT sobre la elección/bendición “en Abraham”, “en Isaac” y en “en Jacob/Israel” asumen la elección/bendición de los representantes pactuales del pueblo de Dios. Para tomar un ejemplo de Romanos 9:7/Génesis 21:12, no puede negarse que la elección de Isaac forma parte del trasfondo y significado de la afirmación de que para Abraham “en Isaac te será llamada descendencia”. El punto es que la Iglesia ha sido escogida como consecuencia de su unión pactual con Cristo, quien representa la Iglesia y resume a Su pueblo consigo/en sí mismo.

Realmente, esto ayuda a clarificar cómo es que la Iglesia fue escogida desde antes de la fundación del mundo. El escogimiento de Cristo, la Cabeza Corporativa Preesxistente de la Iglesia, antes de la fundación del mundo enlaza la elección de la Iglesia porque Él es la Cabeza y Representante corporativo de la Iglesia, y lo que es verdad de Él como Su representante, es también verdad en ellos, Su cuerpo. Esto es similar al hecho de que Israel fue escogida en Abraham/Isaac/Jacob antes de que la nación si quiera exista (La manera en que Levi pagó los diezmos en Abraham de acuerdo con Hebreos 7:9-10). No es que el pueblo de Israel haya existido de alguna manera en Abraham, sino que la elección del representante corporativo necesariamente incluye la elección de la corporación que Él representa.

Ahora, cuando inquirimos sobre cómo alguien viene a estar en Cristo, la respuesta de Pablo es obvia: a través de la fe (véase Romanos 3-4, 8; Gálatas 3-4). Además, la objeción de Schreiner contra la visión de que la fe es la base de la elección está infundada. Es cierto que Efesios 1:4 no menciona la fe, pero tampoco especifica que la elección sea incondicional. Lo que sí dice es que la elección es en Cristo, lo cual sabemos que en la teología paulina, es en parte una manera de indiciar la esfera de identidad en la que se entra a través de la fe. Pero la idea no es que la elección de Dios estuviese basada en una fe prevista per se. Es el hecho de que el escogimiento de la Iglesia es intrínseco al escogimiento de Cristo, y la membresía en la Iglesia está basada en la fe, una idea sugerida por la implicación de Efesios 1:13 de que los cristianos son sellados en Cristo con el Espíritu Santo como resultado de oír y creer en el evangelio.

La propia interpretación de Schreiner sobre la aseveración de la “elección en Cristo” de Efesios 1:4 es que indica que Cristo es el agente a través de quien la elección es conseguida. Pero esta interpretación no imposibilita el sentido de incorporación de la frase desarrollada arriba. Ambos sentidos tienen presencia probable. Ciertamente, el sentido de incorporación necesariamente incluye el instrumental, aunque lo opuesto no es necesariamente cierto. El sentido de incorporación es fuertemente sustentado por el significado obviamente corporativo del mismo lenguaje en cualquier parte de Efesios, tanto la identificación de Cristo como la cabeza de la Iglesia/Su cuerpo (Efesios 1:20-23), la nueva/resucitada creación de la Iglesia en Cristo (Efesios 2:6-10; véase la similitud de Efesios 2:6 y Efesios 1:3 con su lenguaje de “lugares celestiales”), y la incorporación de los judíos y gentiles en Cristo como un nuevo hombre/cuerpo/templo (Efesios 2:11-22), para nombrar algunos ejemplos. El intento de Schreiner de restringir el lenguaje de “en Cristo” de Pablo en Efesios 1:4 a un sentido instrumental simplemente no hace justicia a la evidencia de Efesios[4]. Pese a su afirmación, una elección corporativa en la que individuos participan a través de la fe difícilmente puede ser considerado insignificante. Para aquellos que están en Cristo, sería todo, así como Efesios 1:3-14 testifica.

d. El rol de la lógica. De todo lo que se ha dicho, no es tan necesario expresar que la apelación a la lógica de Schreiner del requerimiento la elección individual calvinista no tiene garantía[5]. Su afirmación de que la elección corporativa debe involucrar individuos es un truismo simplista que ignora la naturaleza matizada de la relación entre el colectivo y el individuo y la cuestión del foco de la elección. El resultado es que su asalto al concepto de la elección corporativa a través de un intento repetido de mostrar que los individuos deben estar a la vista cuando se habla de grupos (porque los grupos son constituidos por individuos) lleva al derribo de un hombre de paja si una adecuada perspectiva de la elección corporativa está bajo consideración[6]  

Pero Schreiner está totalmente en lo correcto al insistir que la ley de la no-contradicción no puede ser abandonada. Ya que sin ella, toda comunicación queda sin sentido. Esta es la razón por la que no puede haber verdadera libertad humana si la doctrina calvinista de la determinación divina de absolutamente todas las cosas fuera cierta. Esta también es la razón por la cual la interpretación calvinista de Romanos 9 de que este pasaje enseña que Dios determina absolutamente quién ejercitará la fe y Romanos 10 enseñando “que aquellos que no ejercen la fe son responsable de haberlo hecho”[7], crea una posición ilógica en Pablo. Schreiner tendría que relegar la relación entre la soberanía divina y la responsabilidad humana al estatus de misterio. Pero argumentaría que el concepto teológico/filosófico (en oposición al bíblico) de misterio que Schreiner invoca debe ser reservada a realidades en las que no sabemos cómo funcionan, pero que no hay contradicción lógica.

El ejemplo de la Trinidad que él da es una buena. No es una contradicción porque clama que hay tres personas en un Dios, en lugar de decir que Dios es tres personas y también una persona. Pero es una doctrina misteriosa porque no sabemos cómo tres personas pueden existir en un solo ser. Sin embargo, afirmar tanto que Dios predetermina absolutamente las acciones humanas y que los seres humanos son libres es absurdo[8]. Así de absurda es la idea de que alguien que haya sido absolutamente predeterminado a carecer de fe, debería haber creído. Pero estas cuestiones han sido debatidas por milenios, y ciertamente dudo de persuadir a cualquiera comprometido con el compatibilismo con tales breves comentarios con respecto al rol de la lógica en esta discusión.

En última instancia, debe ser una exégesis bíblica y no un compromiso filosófico lo que determine nuestras conclusiones teológicas sobre la elección. Esto es un buen augurio para la tesis de que Romanos 9 manifiesta un concepto corporativo de la elección en lugar de un concepto calvinista individual. Ya que el énfasis de Pablo allí es claramente corporativo y encaja perfectamente con el concepto veterotestamentario de la elección corporativa del cual los textos que él invoca están empapados. Romanos 9 enseña que ni la elección del individuo en el sentido tradicional ni Dios determinan quién creerá. Esto armoniza perfectamente con Romanos 9:30-10:21, el cual Schreiner admite que, “nos enseña que todos aquellos que no ejercitan la fe son responsables de haberlo hecho”[9]. Cuando se combina con su propio postulado de la elección incondicional de Romanos 9, Schreiner se ve obligado a preguntar, “¿Cómo ambas cosas pueden ser verdad lógicamente?”[10] y es forzado a acudir a este concepto de misterio. Mientras que no es fatal a su perspectiva, esto no es muy recomendable hacer. La lógica, la cuál él trata de afirmar como un sustento a su posición por encima de la elección corporativa, ciertamente favorece una intepretación que no demanda tal inconsistencia en el argumento de Pablo.

V. CONCLUSIÓN

La defensa de Thomas Schreiner de una lectura calvinista de Romanos 9, basada en la suposición de que la elección corporativa e individual son inseparables es poco persuasiva. Practicamente, su argumento derriba una versión espantapájaros de la elección corporativa[11]. Uno de los puntos principales a lo largo de su argumento que sostiene su tesis es que la elección debe ser tanto corporativa como individual es una forma de decir que el grupo debe involucrar individuos. Pero la perspectiva bíblica de la elección corporativa siempre tiene a individuos en su foco basado en su participación en el grupo/identificación con el representante corporativo sin extender el concepto de elección más allá de la entrada al pueblo escogido o desplazando el foco de la elección a los individuos. Los individuos son escogidos, pero solamente como miembros del pueblo escogido. Por lo tanto, una parte crucial del principal fundamento de la tesis de Schreiner no se opone realmente a la visión apropiada de la elección corporativa, la cual reconoce que las realidades corporativas deben aplicarse a individuos y no presta ningún sustento a la visión calvinista.

Una visión adecuada de la elección corporativa acorta mucho de la argumentación de Schreiner. Su inclusión de individuos dentro de su foco toma en cuenta como referencia a los individuos en el lenguaje y pensamiento de Romanos 9-11 y contradice la afirmación de Schreiner de que esto implica solamente una elección de un concepto abstracto en vez de en un grupo de personas. Por otro lado, una examinación cuidadosa de Romanos 9-11 revela que su lenguaje y pensamiento individual son realmente orientadas corporativamente, aún si uno piensa en un lenguaje singular en Romanos 9, la selección de un remanente en los capítulos 9 y 11, o la fe/falla de individuos en el capítulo 10.

En lo que Schreiner falla en desarrollar adecuadamente es la relación entre el grupo y el individuo. Su aseveración de que la elección corporativa debe involucrar individuos resultó ser un truismo simplista que ignora las complejidades del pensamiento corporativo. Él parece asumir fácilmente que hay una correlación de uno a uno entre el grupo y el individuo de tal forma que lo que es verdad para el grupo es verdad para el individuo de la misma exacta manera. Por tanto, para Schreiner, si el grupo fue seleccionado, entonces esto implica que cada miembro individual del grupo fue seleccionado para convertirse en miembro del grupo. Pero esto no necesariamente se sigue, y como hemos visto, no encaja con los contornos del pensamiento corporativo, lo cual tiene al grupo como primario y al individuo como secundario. Tal perspectiva encuentra (1) la identidad y realidad corporativa trascienden a la que el individuo tiene por sí mismo; (2) que hay cosas que son verdad del grupo que no podrían ser verdad para el individuo; y (3) que la experiencia del individuo de las realidad corporativas depende de su participación en el grupo.

La pregunta importante sobre la elección que debe ser respondida es concerniente a su orientación principal/primaria. ¿Es corporativa o individual? Schreiner, sea consciente de esto o no, presupone que es individual. Ciertamente, él no parece ser capaz de comprender la perspectiva corporativa debido a sus presuposiciones individualistas modernas. Esta es probablemente la razón por la cual afirma que esto demanda una explicación más extendida[12]. Esperemos que el artículo presente pueda satisfacer esta demanda.

La crítica de Schreiner a la elección corporativa no tiene éxito sosteniendo la perspectiva calvinista de elección individual en Romanos 9. La perspectiva veterotestamentaria y judaica de la elección fue corporativa, Pablo mismo solamente habló explícitamente de la elección para salvación en términos corporativos, y el contexto socio-histórico de Pablo era solidamente colectivista. Es más, Pablo, quien lidia con Las Escrituras extensamente en Romanos 9-11 e intenta demostrar que su perspectiva está de acuerdo con ellas, cita un número de pasajes que hacen evidente una perspectiva corporativa de la elección. Además, el concepto veterotestamentario de la elección corporativa abraza una separación y entrada individual a la comunidad escogida sin desplazar el foco de la elección a lo individual. La carga de la prueba debe recaer en aquellos que claman que Pablo se apartó del concepto bíblico estándar y judaico de la elección. Si se clama que el desplazamiento del foco de la elección de Abraham o Jacob/Israel a Cristo exige tal apartamiento, podría señalar que la elección en Cristo es solamente el cumplimiento de la elección de Israel y que esta elección encaja perfectamente en el patrón veterotestamentario. Nuevamente, si es objetado de que esto es un estándar imposible porque Pablo en ninguna parte argumenta directamente a favor de la elección individual de tal manera que no encaje con la perspectiva corporativa, pues respondería que eso es exactamente el punto. Tendríamos que asumir la perspectiva corporativa a menos que haya buenas razones para la contraparte. Ni Pablo ni el resto del NT nos da ninguna razón para hacer este salto[13]. Por el contrario, estos, incluso Romanos 9, sostienen una visión corporativa a través de un lenguaje corporativo, contexto socio-histórico, y en el recurrimiento del AT. En respuesta a la pregunta de Schreiner, “¿Enseña Romanos 9 la elección individual para salvación?” debemos responder, no, no lo enseña. Contiene una visión corporativa de la elección para salvación que otorga el estatus de escogido a todos aquellos que están en Cristo[14].

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/brian-j-abasciano-corporate-election-in-romans-9-a-reply-to-thomas-schreiner/) donde se encuentra el post original]


[1] Schreiner, «Individual Election».

[2] Ibid.

[3] “We are chosen in Christ”. This does not mean that we were chosen to be put into Christ. . . . It means that as we repented and were born again into the body of Christ, we partake of his chosenness» (Roger T. Forster and V. Paul Marston, God’s Strategy in Human History [Wheaton: Tyndale, 1973] 97).

[4] Hence, commentators commonly affirm both the instrumental and incorporative sense of Paul’s language in Eph 1:3-14. See, e.g., William W. Klein’s forthcoming contribution on Ephesians in the revised Expositor’s Bible Commentary and the works he cites there; Lincoln, Ephesians 21-23; O’Brien, Ephesians 97-100. Though he recognizes the incorporative sense of Paul’s language, O’Brien objects to the suggestion that election in Christ is primarily corporate rather than indi[4]vidual (p. 99). But his position seems to be based on the same type of misunderstanding displayed in Schreiner’s objection to the validity of a primarily corporate election. The concept of corporate election advanced in this article strips O’Brien’s comments of their force, since it includes the notion that election and all its blessings come to individual believers personally. As O’Brien him[4]self states, the «in Christ» phrase «signifies that God’s gracious gifts come not only through the agency of Christ but also because the recipients are incorporated in him who is himself in the heavenly realm» (p. 97).

[5] Schreiner, «Individual Election» 103-5.

[6] But it is probably true that many advocates of a corporate orientation for Paul’s thought have overstated their case so that they inappropriately present Paul and his contemporaries as having almost no concern for individuals or the implications that corporate realities have for individuals. On the other hand, Schreiner’s criticism of Klein on this point is probably misguided, arising from his assumption that logic requires a one-to-one correlation between the individuals in a group and the group itself (cf. Schreiner, «Individual Election» 103-4, and Klein, Chosen People 264). Klein seems to be using the term «logic» in the sense of «one coherent way of thinking.» Schreiner’s in[6]dividualistic scheme is a logical way of thinking about the relationship between the individual and the group, but it is not a logically necessary way, as I have tried to show. Indeed, Schreiner’s approach is unfit for contexts in which the group is deemed primary. At the same time, the corporate perspective is equally logical.

[7] Schreiner, «Individual Election» 105.

[8] This is true despite John Calvin’s and Jonathan Edwards’s valiant attempt to rescue the assertion from absurdity. Against their view, see Bruce R. Reichenbach, «Freedom, Justice, and Moral Responsibility,» in The Grace of God and the Will of Man (ed. Clark H. Pinnock; Minne[8]apolis, MN: Bethany House, 1989) 281-87.

[9] Schreiner, «Individual Election» 105.

[10] Ibid.

[11] This is not to deny that there may be some scholars who hold the type of view that Schreiner convincingly refutes and others whose view of corporate election may be vague as Schreiner charges. His article may successfully counter the inadequate view of some scholars, but it does not successfully defend a Calvinistic view of individual election in Romans 9. Moreover, the represen[11]tative of corporate election whom Schreiner mentions the most, William Klein, does not hold the sort of view against which Schreiner’s argument succeeds.

[12] Schreiner, «Individual Election» 101.

[13] Schreiner, in ibid. 105, claims that individual election is taught in too many texts to be dis[13]missed, citing without comment John 6:37, 44-45, 64-65; 10:26; Acts 13:48; 16:14. But I would counter that these texts neither teach nor imply individual election in the Calvinist sense. Un[13]fortunately, discussion of them is beyond the scope of this article.

[14] I would like to thank Paul Ellingworth and Bill Klein for reading this article and offering helpful comments. I am also thankful to Bill for sending me his unpublished paper on the same topic and a portion of his forthcoming commentary on Ephesians.

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