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Aclarando malos entendidos acerca de la Elección Corporativa por Brian Abasciano (Parte 2)

II.2. Elección para Salvación Bíblica

Hasta ahora en esta sección hemos estado hablando sobre el concepto general de la elección, y no específicamente de la elección de Dios de su pueblo pactual, lo cual en el Nuevo Pacto se enlaza con la salvación eterna. Cuando nos dirigimos a la Biblia sobre el tema de la elección del pueblo de Dios, se hace claro que la elección corporativa predomina. Ciertamente, argumentaría que es el único tipo de elección del pueblo de Dios para ser Su pueblo en la Biblia.

Pero la doctrina bíblica de la elección corporativa para salvación es incluso más matizada que simplemente decir que el grupo es escogido primariamente y el individuo secundariamente. Más precisamente, se refiere a la elección de un grupo como consecuencia de la elección de un individuo quien representa el grupo, la cabeza corporativa y representativa. Esto es, el grupo es escogido como consecuencia de su identificación con su representante corporativo. Lo mismo puede ser dicho de los individuos. Ellos son escogidos como consecuencia de su identificación con el pueblo, y principalmente, con la cabeza corporativa. Así pues,

Dios escogió al pueblo de Israel en Abraham, Isaac y Jacob/Israel (Deuteronomio 4:37; 7:6-8)[1]. Esto es, escogiendo a Jacob/Israel, el representante corporativo/pactual, Dios también escoge a sus descendientes como parte de su pueblo pactual. Es una cuestión de teología pactual veterotestamentaria. El representante pactual por un lado y el pueblo/bación de Israel por el otro, son el enfoque de la elección pactual divina, y los individuos son escogidos solamente como miembros del pueblo escogido. Además, desde un principio, los individuos extranjeros quienes no fueron originalmente miembros del pueblo escogido podrían unirse al tal y ser parte de los escogidos, demostrando nuevamente que el locus de la elección fue la comunidad pactual y que los individuos se encuentran elegidos a través de la membresía con el pueblo pactual[2]

Esta noción de elección rodea el concepto veterotestamentario de la solidaridad corporativa o representación, la cual ve a un individuo como representante de la comunidad e identificada con ella, y viceversa[3]. “El concepto es especialmente evidente en el caso de reyes y patriarcas, quienes eran vistos como representantes de su pueblo, especialmente en el contexto del pacto”[4]

Ya hemos notado que el pueblo del Antiguo Pacto de Dios fue escogido en Abraham, Isaac, y Jacob. Más específicamente, Dios escogió a Abraham y a sus descendientes, pero limitó su elección de los descendientes de Abraham a solamente algunos de ellos por escoger a Isaac como la cabeza del pacto a través de quien los descendientes del pacto abrahámico serían contados. Y entonces limitó aún más Su elección de los descendientes del pacto, escogiendo a Jacob como cabeza del pacto. Al mismo tiempo, así como ya hemos señalado anteriormente, las personas que no son naturalmente familiares de Jacob, y que por tanto no son parte del pueblo escogido, podrían ser parte del pueblo escogido, siendo parte de los escogidos. Por otro lado, los miembros individuales del pueblo escogido pueden ser desarraigados del pueblo pactual debido a la violación del pacto, haciéndolos no-elegidos.

Finalmente, el apóstol Pablo podría argumentar, que Dios limitó Su elección incluso más en Cristo como cabeza del Nuevo Pacto (Gálatas 3-4; véase específicamente 3:16; referenciado en Romanos 3-4; 8), lo cual es el cumplimiento del Antiguo. Paradójicamente, esto también amplió la elección del pueblo de Dios porque todos aquellos quienes están en Cristo por la fe son escogidos en virtud de su identificación con Cristo como la cabeza pactual corporativa, abriendo la membresía pactual a los gentiles como gentiles. Así como el pueblo pactual del Antiguo Pacto de Dios fue escogido en Jacob/Isaac, la iglesia es escogida en Cristo (así como Efesios 1:4 lo pone). Y así como Efesios 2 lo hace claro, los gentiles quienes creen en Cristo, en Él, son hechos parte de la comunidad de Israel, compañeros con los santos, miembros de la familia de Dios, y poseedores de las promesas pactuales (2:11-22; específicamente los versos 12, 19). Ciertamente, cualquier judío que no creyera en Cristo era cortado/desarraigado del pueblo escogido, y cualquier gentil creyente que dejara de creer también sería cortado/desarraigado, ya que cualquiera con fe, sea judío o gentil, sería incorporado en el pueblo de Dios (Romanos 11:17-24)

En el Nuevo Pacto, el pueblo de Dios es escogido corporativamente como consecuencia de su unión con Cristo, la cual es efectuada por la fe[5]. Mientras que esto no es exactamente una posición arminiana tradicional, sustenta perfectamente la teología arminiana porque es una elección condicional. Más directamente, tal elección es condicionada a estar en Cristo. Pero entonces estar en Cristo es en sí mismo condicionado por la fe, lo cual significa que la elección divina del pueblo de Dios y la elección de individuos para salvación es determinantemente condicional a la fe en Cristo.

PARTE 3

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/brian-abasciano-clearing-up-misconceptions-about-corporate-election/?fbclid=IwAR2ND_W0U2IZOmyAnwJ-U6qi9X18XC2iWWfyoorYt2qz5Q-jolQw-JgBRV8) donde se encuentra el post original]


[1] Muchas referencias pueden ser añadidas, tales como Gen. 15:18; 17:7-10, 19; 21:12; 24:7; 25:23; 26:3-5; 28:13-15; Deut. 10:15.

[2] Abasciano, “Election,” 353.

[3] 10 See ibid, 355, and the literature cited there.

[4] Ibid.

[5] For faith as uniting us with Christ, which is the historic Reformed view, see Eph. 1:13-14; 2; 3:17; John 14:23; Gal. 3:26–28; Rom 6; 1 Cor 1:30; 2 Cor 5:21; Richard B. Gaffin, Jr., By Faith, Not By Sight: Paul and the Order of Salvation (Waynesboro: Paternoster Press, 2006); John Piper, The Future of Justification: A Response to N.T. Wright (Wheaton: Crossway, 2007), 163-80, passim (see e.g. esp. 171 n. 14); Michael F. Bird, “Incorporated Righteousness: A Response to Recent Evangelical Discussion Concerning the Imputation of Christ’s Righteousness in Justification,” JETS 47/2 (June 2004) 253-75, passim; John Calvin, Institutes of the Christian Religion, 3.1.1; idem, Commentary on the Gospel According to John (trans. William Pringle; Grand Rapids: Christian Classics Ethereal Library), 16:27; The Westminster Confession of Faith, 26.1.

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