Brian J. Abasciano, “Elección Corporativa en Romanos 9: Una Respuesta a Thomas Schreiner” (Parte 2)

III. LA PRIMACÍA DE LA ELECCIÓN CORPORATIVA

Schreiner nota que muchos eruditos han sido persuadidos por la perspectiva corporativa de la elección[1]. Esto tiene una buena razón. El caso para la primacía de la Elección Corporativa en el pensamiento de Pablo en general y Romanos 9 es particularmente sólido. Además, la evidencia proveída a través de la exégesis de Romanos 9-11 y otros textos neotestamentarios específicos[2], hay otros factores generales que la sustenta:

1. El concepto sobre la elección del Antiguo Testamento es claramente corporativo[3]. Dios escogió al pueblo de Israel en Abraham, Isaac, y Jacob/Israel (Deuteronomio 4:37; 7:6-8). Esto es, escogiendo a Jacob/Israel, el representante corporativo/pactual, Dios también escoge a sus descendientes como su pueblo pactual. Esta es una cuestión de teología pactual del AT. El representante pactual por un lado y la gente/pueblo de Israel por el otro son el enfoque de la elección pactual divina, y los individuos son elegidos únicamente como miembros del pueblo escogido. Además, principalmente, los individuos extranjeros quienes no fueron originalmente miembros del pueblo escogido podrían unirse a este y ser parte de los escogidos[4], demostrando nuevamente que el foco de la elección fue la comunidad pactual y que los individuos encontraron su escogimiento a través de la membresía con el pueblo escogido. La naturaleza corporativa de la elección del pueblo de Dios en el AT es tan bien reconocida que Moo, un adepto a la Elección Individual en el pensamiento de Pablo y Romanos 9, concede que Pablo solamente podría haber encontrado una Elección Corporativa en Las Escrituras y en la tradición judía[5]. Y John Piper, uno de los más contundentes y abiertos defensores modernos de la Elección Individual, está forzado a reconocer que “la salvación eterna del individuo como Pablo la enseña, casi nunca es un tema de discusión en el AT”[6]

Ciertamente, los pasajes del AT que Pablo interpreta y aplica en Romanos 9 tienen una perspectiva corporativa de la elección. Ciertamente, esto pesa grandemente a favor del punto de vista de que Pablo habla de la Elección Corporativa en Romanos 9. Ciertamente, él tenía la expectativa de que su audiencia estaría familiarizada con los pasajes a los que él hace referencia y debería considerarse como señalando los amplios contextos originales de sus citas y alusiones bíblicas[7]. Incluso los pasajes que parecen ser, para ojos modernos individualistas, referencias a la Elección Individual, resultaron ser corporativas en su orientación a la luz del trasfondo del AT.

Por ejemplo, las referencias de Pablo a las decisiones divinas de Isaac por encima de Ismael (Romanos 9:7-9) y Jacob por encima de Esaú (Romanos 9:10-13) invoca instancias, principalmente, de una Elección Corporativa. El motivo de la elección de Isaac en el pasaje que Pablo cita es que la simiente/descendencia de Abraham, el pueblo escogido del pacto, serían llamados/identificados por su conexión con Isaac (Romanos 9:7; Génesis 21:12). Los individuos serían considerados como parte del pueblo pactual se´gun su relación con Isaac. Pablo interpreta esto diciendo que solamente “los hijos de la promesa son contados como descendientes”[8], esto es, el pueblo escogido de Dios (Romanos 9:8). Similarmente, ambas citas hechas por Pablo en relación a Jacob hablan de su escogimiento principalmente como una elección de un pueblo/gente. El contexto completo de la primera cita sobre Jacob que hace Pablo hace de esto muy evidente: “Y el Señor le dijo: —Los hijos que llevas en tu vientre llegarán a ser dos naciones, y desde el principio las dos naciones serán rivales. Una nación será más fuerte que la otra; y tu hijo mayor servirá a tu hijo menor.” (Génesis 25:23; citado en Romanos 9:12). Asimismo, como Cranfield comenta en relación a la segunda cita sobre Jacob (Romanos 9:12), “No hay duda de que la preocupación de Malaquías 1:2-5 es con las naciones de Israel y Edom, y es natural suponer que con “Jacob” y “Esaú” Pablo también entiende que no son solamente los hijos gemelos de Isaac sino también las personas que descienden de ellos”[9]

Los ejemplos de Isaac y Jacob componen el concepto veterotestamentario de la solidaridad corporativa o representación corporativa en la que los individuos representan a la comunidad, son identificados con ella, y viceversa[10]. El concepto es especialmente evidente en reyes y patriarcas, quienes son vistas como representantes de su pueblo, y lo resumen en ellos mismos, especialmente en el contexto del pacto. Esta observación es importante porque nos provee del modelo para el rol corporativo representantivo de Cristo en el Nuevo Testamento, como la simiente de Abraham (Gálatas 3:16), el verdadero Israel y la encarnación del pueblo pactual de Dios. Así como Gálatas 3-4, un pasaje en el cual Pablo usa un lenguaje similar y trata temas similares[11], lo confirma, los cristianos son solamente considerados simiente de Abraham porque ellos están en Cristo por la fe, y por tanto, comparten su identidad como su representante pactual. Sorprendentemente, Pablo también usa el mismo lenguaje de “en x” como en Génesis 21:12/Romanos 9:7 para describir la participación pactual a través del representante pactual cuando habla explícitamente de la elección divina en Efesios 1:4, declarando que la iglesia ha sido escogida en Cristo[12]

Pero hemos empezado a movernos más allá del punto. Lo que necesita resaltarse en este punto es que la elección corporativa, la cual por un lado permite un rol vigoroso y completo al individuo en el contexto de una comunidad y por el otro lado subordina al individuo al colectivo otorgando estatus de escogido a los individuos basado en su membresía en la comunidad pactual, fue la perspectiva veterotestamentaria y los textos bíblicos que Pablo usa en Romanos 9. La carga de la prueba debería recaer para aquellos que creen que Pablo se apartó del concepto estándar bíblico y judío de la elección.

2. El lenguaje explícito de la elección para salvación es siempre corporativo en Pablo (y el resto del NT). Mientras uno podría argumentar que el concepto de elección puede presentarse y aplicarse directamente a individuos aún cuando lenguaje explícito no lo hace, aún así esto favorece tanto al entendimiento corporativo de la elección, que uno buscaría en vano por un uso del lenguaje de elección para salvación en referencia a un individuo. Pablo habla, por ejemplo, de “los escogidos de Dios” (εκλεκτών θεού, Romanos 8:33), la iglesia como siendo escogida en Cristo (έξελέξατο ήμας εν αύτω, Eph 1:4) y de την έκλογήν υμών («vuestra [plural] elección/escogimiento»; 1 Tesalonicenses 1:4), pero nunca con un lenguaje individual[13]. Discutiría que el concepto de una elección directa de individuos como individuos no está presente ni en Pablo ni en todo el NT, pero esta es una cuestión de exégesis de un número de textos específicos que va mucho más allá del foco presente de discusión. Aquí, solamente deseo apuntar al hecho de que el lenguaje corporativo que rodea la elección para salvación en Pablo y en el NT, pesa absolutamente a favor del concepto corporativo de la elección. Si uno objetara que el lenguaje corporativo es usado solamente porque Pablo y otros escritores neotestamentarios se estaban dirigiendo a iglesias y frecuentemente discutiendo temas de importancia para todos los cristianos, entonces estaría de acuerdo, y añadiría que esto solamente subraya la orientación corporativa de los textos con los cuales estamos lidiando.

3. La cultura helenística mediterránea del primer siglo era colectivista en vez de individualista en perspectiva, y el judaísmo del primer siglo lo era aún más[14]. Esto significa, entre otras cosas, que la perspectiva dominante de Pablo y sus contemporáneos fue la de que el grupo como principal y el individuo como secundario[15]. El individuo, aunque era importante, no era visto como si estuviera por su cuenta, sino incrustado al grupo al cual formaba parte o era miembro. La identidad personal derivaba del grupo, en vez de que el grupo extrayera la identidad de los individuos que formaban parte en él.

El reconocimiento del carácter colectivista de la cultura del primer siglo de Pablo cuenta con un firme consenso de apoyo académico[16]. Ciertamente, en una reciente monografía importante que trata de la salvación del individuo en el pensamiento de Pablo, Gary Burnett busca arreglar lo que él percibe ser un sobre-énfasis en un erudito neotestamentario sobre el carácter colectivo del pensamiento de Pablo que virtualmente excluye una apreciación en lo que a individuo se refiere[17]. Aún así, aunque él argumenta vigorosamente a favor de que Pablo hablaba de una salvación del individuo, incluso Burnett reconoce que la cultura de Pablo era colectiva en vez de individualista en su orientación, y que había muy poco individualismo en el primer siglo[18]. Además, él reconoce que en el AT, la tradición judía de Pablo, y la propia perspectiva de Pablo, tanto la comunidad como el individuo eran importantes, pero que la comunidad era primaria y que la importancia del individuo se relacionaba con el contexto de tal comunidad[19]. Él describe la perspectiva bíblica judía muy bien:

Kaminsky… sugiere que siempre es el caso [en una Biblia Hebrea] que el “el entendimiento personal de un individuo derivaba de su relación con su comunidad”. Es el individuo como miembro de su comunidad donde está el énfasis, no en el individuo como una “entidad autómata ante Dios”[20]… La salvación era un tema concerniente tanto en el individuo como en la comunidad del pueblo de Dios. Uno podría participar de la salvación, la cual Dios ha preparado para Su pueblo, viviendo como parte del pueblo escogido… Solamente pecando deliberadamente y rehusándose a arrepentirse uno podría volverse apóstata o excluirse del pacto, y por tanto, excluirse de la salvación. Hemos notado, entonces, que la piedad personal, debe ser vista en el contexto de individuos buscando vivir dentro del pacto, y en tal contexto, la salvación era visto típicamente como concerniente a la nación (o el grupo sectario dentro de la nación), a lo cual un individuo podría participar, asumiendo que él se mantendría en los límites del pacto. Vemos entonces, dentro del judaísmo, la importancia de la responsabilidad del individuo y la participación activa en su relación pactual con Dios; esto nos indica claramente la interdependencia entre el individuo y su comunidad. El individuo no subsumido a un grupo más largo, pero tampoco era un agente autómata. Había un sentido más equilibrado entre el individuo y su comunidad[21]

Así pues, la perspectiva veterotestamentaria y judaica corporativa de la elección, el uso exclusivo de Pablo del lenguaje corporativo en conexión con los elegidos para salvación, y la orientaciín corporativa del contexto socio-cultural de Pablo, todo esto combinado provee un caso muy fuerte de que la perspectiva de Pablo sobre la elección era corporativa, lo cual emana de los pasajes bíblicos que él interpreta, en Romanos 9. No sería un buen argumento mencionar que la entrada individual de judíos y gentiles en la iglesia demanda un concepto de elección individual[22], ya que, como hemos visto, el concepto de elección corporativa abarca la separación individual y la entrada en la comunidad elegida sin desplazar el lugar de la elección al individuo. Además, así como dijo muy bien Howard Clark Kee, “Aunque un acto de decisión podría alinear a un individuo con una de (….) las facciones que competían dentro del judaísmo en este período, era el resultado de la decisión era una especie de identidad comunitaria”[23]. Como fue mencionado anteriormente, la perspectiva bíblica corporativa de la elección, la cual reconoce el lugar del individuo, quita gran parte de la fuerza del argumento de Schreiner. Esto se volverá claro mientras analicemos los cuatro frentes del argumento que él presenta para sustentar su tesis.

PARTE 3

[Este post fue tomado del blog de Society of Evangelical Arminians (http://evangelicalarminians.org/brian-j-abasciano-corporate-election-in-romans-9-a-reply-to-thomas-schreiner/) donde se encuentra el post original]


[1] Schreiner, «Individual Election» 99.

[2] For a survey of the NT in relation to the issue of corporate/individual election, see Klein, Chosen People. Interestingly, in an essay arguing for a Calvinistic view of individual election, Donald J. Westblade accepts Klein’s argument that Paul has corporate election in mind throughout Romans 9- 11, though he does not believe that this excludes individual election («Divine Election in the Pauline Literature» in Schreiner and Ware, eds., Still Sovereign 63-87, esp. p. 83 n. 35). But this latter judgment seems to be based on the same sort of faulty reasoning regarding the relationship between the collective and the individual identified above in Schreiner’s article («Individual Election»).

[3] For a demonstration of this point, see Klein, Chosen People 25-44.

[4] See D. I. Block, «Sojourner; Alien; Stranger,» ISBE 4.561-63. Rahab and Ruth are prominent examples from the OT.

[5] Moo, «Theology of Romans 9-11» 254-58; cf. Moo, Romans 586, esp. n. 73. Nevertheless, he argues that the rejection of the gospel by the Jewish people and the flood of Gentiles entering individually into the Church led Paul to individualize election (but see below). It is interesting that Moo approvingly directs attention to Schreiner’s article for the problems with finding corporate election in the NT while recognizing that this was the view of the OT and Judaism (Romans 586 n. 73), for one of the major thrusts of Schreiner’s article is that the concept of a primarily corporate election is itself invalid

[6] Piper, Justification of God 64.

[7] As Piper comments: «Most commentators agree that the OT quotations in Rom 9:6-13 assume an acquaintance with the whole story of which they are a part and that without this knowledge the isolated quotations would be virtually unintelligible as part of the argument» (Justification of God 60 n. 27). On Paul’s scriptural allusions in Romans 9 as pointers to their original contexts, see Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9»; cf. Richard B. Hays, Echoes of Scripture in the Letters of Paul (New Haven & London: Yale University Press, 1989) 63-68; Douglas A. Oss, «Paul’s Use of Isaiah and Its Place in His Theology, with Special Reference to Romans 9-11» (Ph.D. diss., Westminster Theological Seminary, Philadelphia, 1992); J. Ross Wagner, Heralds of the Good News: Isaiah and Paul «in Concert» in the Letter to the Romans (NovTSup 101; Leiden: Brill, 2002) ch. 2; and more generally, C. H. Dodd, According to the Scriptures: The Substructure of New Testament Theology (London: Nisbet, 1952); G. K. Beale, «Did Jesus and His Followers Preach the Right Doctrine from the Wrong Texts?» in The Right Doctrine from the Wrong Texts? Essays on the Use of the Old Testament in the New (ed. G. Κ. Beale; Grand Rapids: Baker, 1994) 387-404, and a number of scholars he cites throughout, esp. on pp. 390-91, n. 10.

[8] All translations of Scripture are the author’s.

[9] C. E. B. Cranfield, A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle to the Romans (2 vols.; ICC; Edinburgh: Τ & Τ Clark, 1975-79) 480.

[10] On this concept, see Klein, Chosen People 36-42; Beale, «Jesus and His Followers» 392; idem, «The Old Testament Background of Reconciliation in 2 Corinthians 5-7 and Its Bearing on the Literary Problem of 2 Corinthians 6:14-7:1,» in Beale, ed., The Right Doctrine from the Wrong Texts? 217-47, esp. 230-31; E. Earle Ellis, «Biblical Interpretation in the New Testament Church,» in Mikra: Text, Translation, Reading and Interpretation of the Hebrew Bible in Ancient Judaism and Early Christianity (ed. J. Mulder; CRINT 2.1; Assen: Van Gorcum/Minneapolis: Fortress, 1990) 716-20; idem, «How the New Testament Uses the Old,» in New Testament Interpretation: Essays on Principles and Methods (ed. I. H. Marshall; Grand Rapids: Eerdmans, 1977) 212-13; Klyne Snodgrass, «The Use of the Old Testament in the New,» in Beale, ed., The Right Doctrine from the Wrong Texts? 29-51, esp. p. 37. The concept of corporate solidarity/representation in modern scholarship especially goes back to H. W. Robinson’s distinct notion of corporate personality (The Christian Doctrine of Man [Edinburgh: Τ & Τ Clark, 1911]; idem, Corporate Personality in Ancient Israel [Philadelphia: Fortress, 1964]). Despite the inadequacy of Robinson’s construct, which has been forcefully criticized, the corporate perspective of the OT is undeniable and supported by recent research (in addition to the above, see e.g. Joel S. Kaminsky, Corporate Responsibility in the Hebrew Bible [Sheffield: JSOT, 1995] esp. 16-22; Gary W. Burnett, Paul and the Salvation of the Individual [Biblical Interpretation Series 57; Leiden/Boston/Köln: Brill, 2001] esp. 73-80).

[11] Note that Paul treats the same OT context in Rom 9:7 and Gal 4:21-31.

[12] Of course, the Pauline authorship of Ephesians is disputed, but I believe that Schreiner and I agree that Paul is the author of the epistle. Even if one is inclined to reject Pauline authorship, Ephesians may still be regarded as faithful to Paul’s teaching. Harold Hoehner is now notable for providing what may be the most extensive defense of Pauline authorship of Ephesians (Ephesians [Grand Rapids: Baker, 2002] 2-61); see also Peter T. O’Brien, The Letter to the Ephesians (PNTC; Grand Rapids: Eerdmans, 1999) 4-47. Against Pauline authorship, see Andrew T. Lincoln, Ephesians (WBC 42; Dallas: Word, 1990) lix-lxxiii. On the covenantal-incorporative significance of Paul’s «in Christ» language, see very briefly, Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 205-6. Cf. the works listed in n. 17 above; Wright, Climax of the Covenant 18-55; Michael Cranford, «Election and Ethnicity: Paul’s View of Israel in Romans 9.1-13,» JSNT 50 (1993) 27-41, esp. p. 30. On Eph 1:4, see IV.4.C below.

[13] The only case of Paul using the language of election in relation to an individual is Rom 16:13, where he refers to Rufus as «the chosen one in the Lord» (τον έκλεκτον εν κυρίφ). However, this probably does not refer to Rufus’ election unto salvation, but to his being a choice/outstanding Christian, which Cranfield calls a very widespread interpretation (Romans 794). But even if it were referring to salvation, it would still not support a traditional notion of individual election because it is qualified as an election in the Lord, which fits better with the concept of corporate election as argued above. Outside of the Pauline corpus, individual language is used in connection with salvine election in 1 Pet 5:13; 1 John 5:1, 13. But these instances turn out to be cases of collective singulars that refer to the election of corporate entities, which only strengthens the case for corporate election as the view of the NT.

[14] On this point in relation to Romans 9-11, see Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 108-12.

[15] For a fuller yet conveniently brief description of the character of collectivist vs. individualistic cultures, see Burnett, Salvation of the Individual 47-49; cf. Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 108-12. For an extensive though in some ways problematic description, see Bruce J. Malina, The New Testament World (Atlanta: John Knox, 1981) 51-70; Bruce J. Malina and Jerome H. Neyrey, Portraits of Paul: An Archaeology of Ancient Personality (Louisville: Westminster John Knox, 1996) 153-201, 225-31. For a critique of Malina, see Burnett, Salvation of the Individual 43-46.

[16] Burnett, Salvation of the Individual 1-2, 26, 91-114.

[17] Burnett, Salvation of the Individual. For a recent survey of the present state of scholarship on the relationship between the group and the individual in biblical studies, see Shannon Burkes, God, Self, and Death: The Shape of Religious Transformation in the Second Temple Period (JSJSup 79; Leiden: Brill, 2003) 17-29.

[18] See, e.g., Burnett, Salvation of the Individual 46, 50.

[19] Ibid. 76, 80, 84-85, 109-14, 229. One of the drawbacks of Burnett’s study is that he does not state clearly enough the relationship between the group and the individual in Paul’s thought (cf. the criticism of Jeffrey S. Lamp, review of Gary W. Burnett, Paul and the Salvation of the Individual, in Review of Biblical Literature [http://www.bookreviews.org] 2003). At times he gives the impression that the individual was primary for Paul, but this appears to be a result of the purpose of the study to argue for the importance of the individual in Paul’s thought. As mentioned above, he does indicate that the importance of the individual for Paul was within a corporate perspective. In any case, he does clearly express that he regards Romans 9-12 as solidly collectivist and finds it necessary to argue that Paul’s concern for collective matters in these chapters «does not make up the sum total of Paul’s thinking in Romans» (p. 18).

[20] Burnett, Salvation of the Individual 76. The quotations of Kaminsky are from Corporate Responsibility 153.

[21] Burnett, Salvation of the Individual 80.

[22] See note 12 above and cf. Abasciano, «Old Testament in Romans 9:1-9» 316, n. 135

[23] Howard Clark Kee, Knowing the Truth: A Sociological Approach to New Testament Interpretation (Minneapolis: Fortress, 1989) 5. It is worth noting that the thesis of Kee’s book is that an individualistic «perception of Christianity in its origins is directly contradicted by the study of the New Testament—the New Covenant—which sets out the ways that Jesus and the movement to which his words and works gave rise sought to define participation in the community of God’s people» (p. 1).

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